Ridiculeces - tan en joda que es en serio

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Índice

Antiguo tostamiento / Nuevo tostamiento / Apocalixis / Hay una sola / Selecciones de la Enciclopedia Muñequera / Paradojas temporales / Obs / Historia fuera de lo común / En la mismísima mansión / Teoría y práctica / Arbolitos / Automatismo / Nonsense / Literasura / Modos de literatura / Fractal / El fanatismo y ciertas cosas / Conciencia de mundo / La biblioteca de Babel / Consejo / Exaltación de la ortogonalidad / Say no meta / Hablando de meta / Rómulo y Remo y Nietzche y Demian / Platón y Aristóteles / Mis niveles de realidad / Sinurga / Experiencias extracorporales explicadas exquisitas execrable Necronomicón, exitoso examen / Y más / Experiencias para compartir / Y por qué explicar no es malo / Roque e Nenuco / La antesalita I / La antesalita II / La antesalita III / De rebus ordinalisque temporarum / Retazos

Antiguo tostamiento

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En el principio, el verbo era en Tos, y el verbo era en el predicado el núcleo y el sustantivo es el núcleo del sujeto. Todo era oscuro y desordenado, las medias estaban revoleadas por el piso, la cama sin hacer, no existía el tiempo; un quilombo.

Y hay estúpidos que preguntan qué hacía Tos antes de crear la Tierra. Pero no. Tos creó el tiempo junto con el resto de su creación, por lo cual no puede haber un antes.

Y en la oscuridad se encontraba Tos y el espíritu del mariposón aleteaba sobre las aguas. Y díjose Tos "Hágase la luz" y ningúna luz prendióse hasta el momento en que Tos presionó la llave que prendía la lamparita. Y Tos vio que esto era bueno y separó la luz de la oscuridad; con alambre de púas separólas.

Luego dijo Tos, nadie sabe por qué hablando en primera persona del plural, "Hagamos una crema fría cuyo sabor imite al de otras cosas" y dijo "Háganse los helados" y un envase de telgopor con un kilo de helado apareció de la nada. Y Tos vio que esto era rico y separó la frutilla del granizado, el sambayón del chocolate, los helados de agua de la crema del cielo y, recordando la guerra fría, tan fría como esos helados, a la americana capitalista de la crema rusa comunista.

Y díjose Tos "Estamos comiendo helados mas el día no se acaba más". Dijo Tos "Háganse la tarde y la noche, y que la mañana prosiga a la noche y que el mediodía prosiga a la mañana y que la hora de la siesta prosiga al mediodía". Y así pasó una tarde y una noche y una mañana y un mediodía y la hora de la siesta.

Y ya en el segundo día dijo Tos "Acá todos estamos morfando cucuruchos mas no hay zonas habitables". Y Tos pasó un dedo por arriba del televisor y con la pelusa y la tierra hizo la Tierra. Y separó las zonas habitables de las no habitables y los espacios ecuménicos del vacío anecuménico. Después creó Tos las figuras geométricas; el círculo, el cuadrado, el triángulo, todos los polígonos y se preguntó cuál debería ser la razón entre la circunferencia y el radio y dijo "Seamos molestos y pongamos un número que no tenga fin" e hízose pi. Claro que podría haber sido un poco más práctico y ponerle un valor cómodo como diez. Y así pasaron una tarde y una noche y una mañana y un mediodía y la hora de la siesta.

Y ya en el transcurso del tercer día Tos dijo adoptando la interrogación retórica "Para qué hicimos esta bola de barro si no hay nada que viva ahí". Y Tos dijo "Creemos las aguas para que otros seres habiten allí". Tomó entonces Tos dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, juntólos, amasólos, y habiendo visto que efectivamente una molécula de hache dos o se conformaba, repitió la operación cuatro septillones de veces hasta que llenó el mar. Para que sea fácil de calcular, díjose Tos, "El volumen del océano será de 12.000.000 km3 con un 3,45% de impurezas. A ver, hagámosla fácil para la gente, pongámosle una densidad de 1 g/cm3. Bueno es demasiado fácil, mezclémosle números molestos... hagamos que 6,02*1023 moléculas de agua pesen 18 g y listo". Y Tos vio que esto era bueno y separó las aguas de las tierras y la Atlántida. Y así pasaron una tarde y una noche y una mañana y un mediodía y la hora de la siesta.

Y ya durante el cuarto día díjose Tos "¡Uy! Me olvidé de hacer los seres vivos para la escuela". Y la madre salió corriendo a comprar las cosas. Y dijo Tos "Háganse las plantas", pero las plantas se negaron a crecer. Y Tos dirigióse al vivero más próximo y refirió "Déme alguna planta, a ver, de esas las más baratas, sí, no importa que sean medio truchas", y "A ver, tengo estas pero son bastante berretas duran dos o tres billones de años nomás", "Ya fue, mientras estén baratas", "Por ser vos te las dejo en solamente doce galaxias", "A ver... tengo, ehm... diez galaxias y diezoncedocetre... trece estrellas", "Y bueh...". Y Tos plantó las semillas de las plantas que rápidamente se dispersaron por todo el planeta. Y Tos vio que esto era bueno, aunque todavía no entiendo qué le vio, y separó los desiertos de las selvas, y los pastizales de los bosques. Y así pasaron una tarde y una noche y una mañana y un mediodía y la hora de la siesta.

Durante el transcurso de la quinta jornada laborable Tos dijo "Bueno, sólo faltan los bichos" y dijo "Háganse los animales". Fue allí cuando surgieron todos los animales que en el mundo habitan: los que vuelan bajo el cielo (bichos voladores), los que marchan o reptan (bichos terrestres), los que nadan en las aguas (bichos acuáticos) y los otros (bichos de mierda). Nacieron los animales, mamíferos, aves, peces, anfibios, reptiles. Y Tos vio que esto era bueno y separó a los unos de los otros y les dio distintos hábitats en el mundo y distintos alimentos a cada uno. Y así pasaron una tarde y una noche y una mañana y un mediodía y la hora de la siesta.

Ya durante el sexto día, Tos dijo "Me faltan los hombres". Y Tos creó al hombre de barro ("Más barato que la crealina") amasándolo con sus propias manos. Los creó varón y mujer. Y los más avezados comprenden que fue el hombre el que creó a Tos a su imagen y semejanza. Pero entre el barro se le mezcló un poco de inmundicia y así salió el hombre la más corrupta de todas las creaciones. Sin olvidar que lo dejó en el horno mucho tiempo y se le quemó un poco, se resquebrajó y por eso los hombres no pueden levantar treinta veces su peso como las hormigas. Y después pensó Tos "Qué raro, tengo dos hombres y dos mujeres" y después se dio cuenta de que los hombres eran animales mamíferos y ya los había creado el quinto día. Somos mamíferos que nos la damos de especiales que tienen que ser creados en el sexto día. No, nada de eso. Tos tomó a los que había hecho el quinto día y los hizo pedazos. Y así pasaron una tarde y una noche y una mañana y un mediodía y la hora de la siesta.

Y el séptimo día, haciendo un gesto obsceno, dijo Tos "Ésta que voy a trabajar otro día". Y descansó. Pero con "otro día" se refería a cualquier otro día. Así que se quedó haciendo huevo para siempre.

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Nuevo Tostamiento

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No, qué esperaban. ¿Que Tos mandara un mesías? Para generar cismas, mejor no. Para traumar a las personas que no pueden concebir una deidad en trinidad, mejor no. Para que malinterpreten a un ser humano y pase de ser un rebelde que se subleva contra la autoridad establecida y predica el no rencor, a ser un hijo de Tos que se sacrifica por la humanidad y quiere venganza, mejor no.

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Apocalixis

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Y el que tenga inteligencia, calcule el teléfono de la bestia, pues es un teléfono de hombre y su número es 6666-6666.

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Hay una sola

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Toma el cuchillo con el que estaba cortando la milanesa y, mientras mastica los últimos bocados, se dispone a apuñalar a su madre.

-Esto va por todo lo que me hiciste.

-No hables con la boca llena...

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Selecciones de la Enciclopedia Muñequera - Encyclopaedia Muñecks

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Numeración

Desde el comienzo de la historia muñe, los muñecos han necesitado un sistema numérico que les permita llevar sus cuentas apropiadamente.

  1. Historia

    La historia de la numeración se remonta a las primeras civilizaciones que necesitaban de un sistema preciso para llevar la cuenta de cuántos jabones poseían, cuántos frascos de miel quedaban y cuál era la cantidad de muñertes y nacimuñentos.

  2. Conceptos generales

    Los muñecos contaron en un primer momento con los dedos de la espalda, por lo que sólo existía el número 0, o la nada, dado que carecían de dedos en la espalda. A medida que avanzó el tiempo, los muñecos comenzaron a contar de acuerdo a un número más preciso: el de sus cabellos. Así se establecieron sistemas de bases enormes o, por el contrario, muy pequeñas. Los plásticos a menudo seguían con el rudimentario uso del 0, y los números de los peluches solían ser más chicos, dado que más chicos eran sus cabellos. Una obvia deficiencia en el sistema se apreciaba: cada muñeco usaba el sistema propio y el desarrollo matemático cambiaba constantemente ante cortes de pelo, muñecos que quedaban pelados o a partir de los reimplantes.

  3. La invención de los números dédicos

    Hete aquí que en un momento Angeloso decidió crear un sistema basado en los dedos de sus manos, pero no prosperó, puesto que tenía sólo un muñón, como aún hoy tiene. Pero otros muñecos copiaron su idea y establecieron un sistema basado en el cinco y en el diez, cantidad de dedos de las manos de los humanos no deformes ni amputados. Así el gran matemático Muñágoras definió los números dédicos. Cada vez que apareciese un elemento se escribiría "i". Cada vez que aparecieran cinco elementos se escribiría "ve". Cada vez que aparecieran diez elementos se escribiría "equis". Los muñecos más instruidos creen que Muñágoras plagió el sistema de numeración romano.

El Zodígarco

El Zodígarco es un antiguo arte adivinatorio muñequero que dependiendo del estado de la lámpara al nacer un ñeco, le adjudica un signo. Los signos del Zodígarco son: Lechuza Estornudando (cuando la lámpara se encuentra encendida) y El Otro Signo o La Nada (cuando la lámpara se encuentra apagada).

La mayoría de los muñecos nacen bajo el signo del Zodígarco de la Lechuza Estornudando. Hasta ahora, el único muñeco de la pieza nacido bajo El Otro Signo es Jorgito

  1. Historia

    Las antiguas marionetas ya diferenciaban dos momentos en la pieza, que ellos llamaban oscuridad (cuando la lámpara estaba encendida) y luz (cuando la lámpara estaba apagada).

    Los muñecos y los títeres retomaron esta antigua tradición y, en base a ella, crearon un sistema adivinatorio.

    A partir del Zodígarco se puede saber cuán bien le irá a un muñeco en sus exámenes, si le gustará la comida que comerá y muchas otras cosas más.

La Lámpara

La lámpara es la principal diosa en la pieza, junto con Dörlu. El 97% de los muñecos creen en la lámpara. El 3% restante debe ser ciego, porque todos pueden ver a la lámpara.

En palabras de muñecos, "La lámpara está arriba y nos ilumina y de esa manera podemos distinguir el sendero del Bien (el que va a la Sacra Heladería) y el sendero del Mal (el que va a la execrable mansión de Roque)".

Los trabajos de Roque

Roque es multimillonario. Se desconocen con certeza (es decir, no se sabe un carajo) acerca de cuántos piezos posee. Tampoco se sabe con exactitud cómo consiguió ese dinero. Las versiones varían: hay quienes dicen que Roque trabajó duro durante muchos años y un día se encontró una billetera llena de dinero en la vereda. También hay versiones de que Roque trabaja en un lugar al cual para ir debe tomar dos trenes, un colectivo, un subte, después un taxi, un tranvía, después otro subte, después otro colectivo, nuevamente dos trenes, subir por escalera un piso, bajar por ascensor dos pisos, y subir por escalera otro piso. Los muñecos más sagaces entienden que el trabajo de Roque es nada menos que su propia casa. (Asimismo los muñecos más sagaces creen que Roque obtuvo el dinero mediante la corrupción ejercida en sus dos mandatos como presidente de la pieza).

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Paradojas temporales - y de cómo un intento de su definitiva eliminación deviene en nuevas paradojas temporales

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Si yo viajo al pasado puedo encontrarme conmigo mismo, hablarme y convencerme de no viajar al pasado cuando viajaré. También puedo hacer cosas más obvias como matar a algún abuelo, algún padre o a mi mismo. Si me maté, cómo es que después seguí existiendo para viajar al pasado y matarme. (Ah, y esto me recuerda a una idea, el "suicida serial" que en ese caso podría llevarse a la práctica matándose a sí mismo en distintos momentos de su vida pasada). O también puedo viajar al futuro y matarme, pero entonces cuidarme de en esa fecha estar en otro lado de donde me maté. ¿Y entonces...?

Pero después puede hacerse una tentativa de eliminar las paradojas de alguna manera.

Por ejemplo, Bradbury se lava las manos y dice "No, eso nunca puede pasar". En Volver al Futuro pasa de todo y nadie se preocupa por las paradojas, pero bueno es una película. Y hay otras soluciones bastante tontas también.

La forma que yo conseguí es: todos los cuerpos ocupan un lugar en el espacio y un único lugar en el tiempo. Antes yo estaba en el pasado; ahora estoy acá; estaré en el futuro. Mi "yo pasado" ya no existe... viajó y está acá en el presente, en mí. Es decir, nosotros y todo el universo con el que convivimos espacialmente estamos viajando hacia el futuro constantemente. Entonces, si yo viajase al pasado, no encontraría nada de lo que nos rodea. (Podríamos decir "encontraríamos el vacío absoluto", pero quién sabe, quizás ahora en ese tiempo hay otro universo). No encontraría nada de lo que nos rodea porque eso ya no está ahí, ahora está en el presente. Yo desaparecí del presente para irme a un tiempo en el que ya no hay nada.

Ok, lindas lindas mis palabras hasta que me doy cuenta de que qué: dentro de todo ese verso estoy falaceando con la creación de un nuevo tiempo. Un segundo tiempo, si se quiere. Si digo: antes en ese instante temporal estaba yo, y ahora no porque viajé al presente, ¿¡de dónde salen esos "antes" y "ahora"!? Presupongo un nuevo tiempo. Si presupongo un segundo tiempo quiere decir que también podré viajar a través de ese segundo tiempo y cambiar el tiempo primero y todo. Y uno punto veintiuno gW.

Positivo y negativo (Nietzsche, El Viajero y Su Sombra).

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Obs

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A veces es bueno decir las cosas dos veces. A veces es bueno decir las cosas dos veces.

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Historia fuera de lo común

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Roque se fue de vacaciones y me pidió que le cuide la mansión. Me dejó un manojo de llaves, todas plateadas excepto una, dorada. Dijo Roque, "Podés ir a cualquier parte en la mansión, pero ¡¡nunca abras la puerta de atrás con la llave dorada!!". Pasó un mes, Roque volvió, le devolví las llaves; y nunca abrí la puerta.

(Fin)

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En la mismísima mansión

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Roque le pidió a Nenuco que vaya a buscar su batón (el batón de Roque, no el de Nenuco) que está por ahí, en algún lado de su mansión. Claro que esto no es tarea sencilla.

Veamos: la mansión cubre una superficie de nueve millones de hectáreas (un cuadrado de tres mil cuadras de lado), tiene mil doscientos pisos subterráneos y muchísimos más por arriba (nadie sabe exactamente cuántos; hay quienes aseguran que los pisos de la mansión son infinitos).

Cada piso tiene una habitación central de unas cincuenta mil hectáreas, varios millones de baños, un pasillo central y gogoles de habitaciones menores dispuestas en laberíntica simetría (mazy twisty little passages, maze of little twisty passages, little maze of twisty passages, twisty little mazy passages, mazy little twisty passages, little mazy twisty passages, twisty maze of little passages, little twisty maze of passages, maze of twisty little passages, little twisty mazy passages, twisty mazy little passages, twisty little maze of passages).

En toda su vida en la mansión, Roque nunca durmió dos veces en la misma habitación, nadie pisó dos veces el mismo baño, hay quintillones de habitaciones inexploradas, centenares de muñecos perdidos o muertos en los rincones de la mansión. (qt Borges "Para siempre cerraste alguna puerta y hay un espejo que te aguarda en vano")

De lo que Nenuco vio en la mansión

(qt Les Luthiers, "de los singulares acontecimientos en los que se vio envuelto y de cómo se desenvolvió").

  1. Habitación 54321, ala oeste, 74º piso:

    Cincuenta filas de sesenta muñecos empalados.

  2. Habitación 54322, ala oeste, 74º piso:

    (qt Borges, There are more things...)

    Me explicaré. Para ver una cosa hay que comprenderla. El sillón presupone el cuerpo humano, sus articulaciones y partes; las tijeras, el acto de cortar. ¿Qué decir de una lámpara o de un vehículo? El salvaje no puede percibir la biblia del misionero; el pasajero no ve el mismo cordaje que los hombres de a bordo. Si viéramos realmente el universo, tal vez lo entenderíamos. Ninguna de las formas insensatas que esa habitación me deparó correspondía a la figura humana o a un uso concebible. Sentí repulsión y terror. La curiosidad pudo más que el miedo y no cerré los ojos.

  3. Habitación 54323, ala oeste, 74º piso:

    Ante los ojos de Nenuco se abre un patio sombrío con una parra fresca, baldosas amarillas y rojas levantadas por las raíces de la planta, una fuentecita de agua cristalina que gorjea en forma constante, una mesa escaqueada en mosaicos blancos y negros, un viejo jugando en esa suerte de tablero de ajedrez de sesenta por cincuenta. Al acercarse Nenuco se da cuenta de que los trebejos no son los habituales, sino una reproducción en miniatura de la pieza, donde puede distinguir a Feskito en el hospital, a Daiana en la heladería o a un minúsculo Nenuco en la vigésimo tercera habitación, donde encuentra a un viejo que juega en un tablero de ajedrez de sesenta por cincuenta escaques. Mirando mejor advierte que las piezas con que este nuevo viejo manipulea no son comunes, sino que son reproducciones a escala de otros muñecos y lugares, como a Feskito en el hospital, a Daiana en la heladería o a Nenuco en la habitación 23; allí, en un tablero de ajedrez de cincuenta por sesenta escaques, un anciano juega; nota Nenuco al observar con mayor detenimiento que no son estas piezas corrientes, más bien representan cosas conocidas, como a Feskito en el hospital, a Daiana en la heladería o a Nenuco en la habitación 23, donde hay...

  4. Habitación 54324, ala oeste, 74º piso:

    Cincuenta filas de sesenta botellas delicadamente rotuladas, cada una de las cuales contiene una fragancia particular alguna vez olida por Roque. Destácanse la fragancia 507, "milanesa frita en desodorante", y la 353, "flatulencia de espejo".

  5. Habitación 54325, ala oeste, 74º piso:

    No hay datos.

  6. Habitación 54606, ala oeste, 74º piso:

    Debo a la conjunción de una sombrilla y un par de anteojos negros el descubrimiento de Roncoco. La misteriosa palabra aparecía labrada en letras doradas. Podría usar una expresión como fatigué enciclopedias buscando qué significaba, pero no lo haré. No. No lo haré. No. Busqué mucho. Muchísimo. Y al final lo encontré. Es misterioso, secreto, confidencial. Roncoco era... ...una palabra escrita en una sombrilla en una habitación de la mansión de Roque.

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Teoría y práctica

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"La diferencia entre la práctica y la teoría es mayor en la práctica que en la teoría"

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Arbolitos

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Cuando atravieso alguna crisis personal (siendo crisis ~= cambio, sin connotaciones negativas) dibujo unos cositos como árboles pero no son árboles. Cada vez que me encuentro haciéndolo (porque es casi involuntario) reflexiono.

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Automatismo

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Y eso me lleva al tema del automatismo, esa actividad surrealística; siempre hilvano poemas nonsensical en duermevela (cuando me estoy por dormir o cuando recién me despierto), lo malo es que duran instantes y ni siquiera los puedo anotar porque se desvanecen enseguida (o "en seguida", lo acabo de buscar porque dudaba, pero es lo mismo).

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Nonsense

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Engancho con otro de los temas que tengo, el nonsense.

Ocurre que quiero diferenciar entre la literatura y el literaturaje, libros vs. best-sellers o, como algunos dicen la "sub-literatura". Mientras la literatura verdadera conmueve y se remite a las verdaderas pasiones humanas, la sub-literatura alude al sentimentalismo vulgar del lector. (Esa frase la robé de algún lado, pero ya no recuerdo la fuente).

También observaba que los verdaderos artistas rompen las barreras (o "esquemas", harto conocidamente), en cambio los seudo no. Por ejemplo, Cortázar: "No te dan solamente un reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes;" [Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj; Historias de Cronopios y de Famas], o en Rayuela, capítulos 34 y 68. Saramago y sus diálogos entre comas: "Bajito como de costumbre, para no descubrir el secreto de su presencia, la mujer del médico susurró al oído del marido, Quizá haya sido también enfermo tuyo, es un hombre ya de edad, calvo, de pelo blanco, y lleva una venda negra en uno de los ojos, recuerdo que me hablaste de él, En qué ojo, En el izquierdo, Tiene que ser él". [Ensayo sobre la ceguera] O Günter Grass, con Oscar escribiendo en tercera persona de sí mismo: "De veras lo sentí cuando Oscar, en la primavera siguiente a su sexto cumpleaños, hubo de abandonar por causa de Esteban y junto con éste a la abrochable y desabrochable señorita Kauer". (Esto lo escribe Oscar). [El tambor de hojalata].

Pero también me cuestiono si hay un límite a esta ruptura de barreras y en algún momento dejan de ser rupturas de barreras para pasar a ser porquerías. Por ejemplo, Escher, Magritte, Schönberg rompen las barreras de una forma que admiro. Mondrian (el de los rectangulitos de colores primarios, blanco y negro) o John Cage (el de los cuatro minutos treinta y tres segundos de silencio como una obra musical) me cuestan más, pero en un punto los aprecio. Y hay cosas que realmente no comprendo, o realmente son malas, como algunos garabatos a los que no encuentro sentido ni siquiera de vanguardia o de ruptura barreril. (Ofenseless, Monzo).

Además, ¿cuál es el equivalente en literatura de Mondrian o Cage?: creo que el nonsense. O los caligramas, en cierta medida. Yo haría un homenaje a Cage en versión libro que consista en cuatrocientas treinta y tres páginas en blanco (Alejandro me hace notar que se me adelantaron: se llama "Resma"). El poema Jabberwocky de Carroll es buen ejemplo.

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Literasura

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Hablando de obras literarias malas, me vienen a la mente libros de porquería, verbigracia Stephen King o los Harry Potter. (Con esto mi intención no es cesurar, que escriban lo que deseen; y además confieso que cualquier párrafo se puede disfrutar, es más, como digo con la cumbia, si uno sufre por algo a lo que supuestamente se siente "superior", ¿de qué sirve ser "superior"?).

Pero por qué esos libros son de porquería. ¿Porque están escritos con el solo propósito de ser vendidos? No sé. Acaso.

/*  On lengasas and lengentes.
**
**  Hay dos tipos de lenguajes de programación, los
** "lenguajes hechos para la masa" (anaforémoslo como "lengasas")
** y los "lenguajes hechos para programadores inteligentes"
** (anaforémoslo como "lengentes"). Pascal, Java o Basic son
** lengasas; C, Smalltalk y Lisp son lengentes.
**
**  Diseñar lengasas es un fin válido; diseñar lengentes
** es un fin igualmente válido, pero ¡muy distinto!
**
**  Los lengasas, en lugar de dar todo el poder de abstracción
** que podrían, lo cortan en cierta capa. Están hechos para
** usuarios mediocres que supuestamente "no pueden manejar
** demasiado poder", entonces se los restringe. Esto es
** reconfortante para Juan Programador Mediocre, porque sabe
** que ningún código ajeno tendrá un nivel mayor que el
** permitido por el lenguaje; es tranquilizador para
** Juan Jefe de la Empresa, porque sabe que puede despedir
** a un programador y contratar a otro que entenderá el
** código; pero es FRUSTRANTE para Juan Hacker, porque
** está condenado a repetir código sin tener el poder
** para crear abstracciones que lo eviten.
**
**  Nadie se puso nunca a diseñar lengentes; sin embargo
** HAY lengentes, que son aquellos lenguajes que programadores
** inteligentes diseñaron para ellos mismos. Los lengentes
** permiten una abstracción indefinida y por lo tanto el
** poder es ilimitado.
*/

Bueno, los best-sellers tienen mucho que ver con los lengasas. La verdadera literatura con los lengentes. Un buen escritor se permite jugar con el lenguaje y crear tramas nonstandard. Un mal escritor, nope.

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Modos de literatura

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Hay dos modos de literatura, parece. No es idea mía. Pero habría que ver qué, por qué, cómo. La cuestión: ¿importa el final o importa el desarrollo? To Poe or not to Poe. Hoy a mi puerta un pájaro trinó, pero abrí y una sombra se echó a volar. Quoth the Raven "Nevermore".

Hay dos modos más, de modo que son cuatro modos, modo, modos, modo... ¿Cristal o vitreaux? Lo importante es la trama o la forma de escribir. Asimov vs. Borges.

Ah, la comparación viene de que si lo que transcurre en el libro es gente que va pasando y uno mira desde una ventana, puede centrarse en la trama si la ventana es de cristal transparente, en cambio un vitreaux adorna y a la vez difumina la trama.

Falazmente algunos defienden el modo cristal arguyendo que los vidrios de colores ya existían desde el antiguo Egipto mientras los cristales de ventana no se inventaron sino hasta mucho después (diría la fecha pero no la sé y habemus fiaca). Falazmente, reitero.

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Fractal

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Un amigo relacionó a los fractales con Dios. Creo que los fractales son igualmente perfectos. Pero existen.

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El fanatismo y ciertas cosas

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Particularmente me parece que los fanatismos son de las peores cosas que podemos encontrar en el mundo, soy un "antifanatism fan".

Nunca sé a quién culpar. ¿A lo que genera el fanatismo o a los fanáticos? Por ejemplo El Señor de los Anillos genera fanatismo. Es horrible, no me gusta que eso pase. Ahora, ¿es culpa de Tolkien? No creo. Personalmente Tolkien no me gusta mucho como escritor, sí como conlanger y constructor de culturas; pero no es razón para echarle la culpa de que miles de estúpidos sean fanáticos suyos.

¿Por qué, say, Borges no genera ese fanatismo? Es cierto que sí hay centenares de personas que leen y admiran a Borges. Pero no se da ese fanatismo Tolkieniano.

¿Son los temas que toca Tolkien más universales o intensos que los de Borges? Quizá sí en particular, pero Shakespeare es mucho más universal que Tolkien en ese sentido, y tampoco hay fanáticos Shakespereanos en semejante magnitud.

¿Escribe Tolkien mejor que Borges? Rotundo y subjetivo no. No me gusta como escribe Tolkien, aunque sospecho que el original inglés debe ser bastante mejor que la traducción. Pero eso qué. Los fanáticos leen traducciones también. ¿Es una cuestión de difusión? Puede ser. La gente teme a Borges y tiene muchas preconcepciones. ¿Alude Tolkien al sentimentalismo vulgar del lector? Para mí, sí.

Las religiones generan fanatismo. Qué al pedo. Hay nacionalismos fanáticos también. Qué mal.

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Conciencia de mundo

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Y esto me lleva al siguiente tema.

Me pasa a mí, y supongo que a muchos otros también, el tener una conciencia predominantemente de nación. Cuando espero que el futuro sea mejor para todos, espero que sea mejor para Argentina. Hasta puedo llegar a pensar que le tiene que ir mal a otros países (Estados Unidos o Brasil son ejemplos diarios) para que el futuro sea mejor. O exagero, no puedo transmitir bien mi idea.

¡Somos un mundo! No una nación. Es uno o todos. (Podría admitir que alguno piense sólo en sí mismo, no es del todo irracional...) Pero sí es ilógico que piense en un conjunto (los argentinos) que son un conjunto casi por casualidad, por una cuestión de dónde se les ocurrió dibujar la rayita del límite. Pensemos en mundo. No puede ser que la gente muera de hambre. Pero en ningún lado.

Que haya guerras por algo justo vale, pero no por esa rayita absurda. Y lo mismo con la xenofobia. No quiero ser santificado. Si a alguien hay que odiarlo, odiémoslo. Pero no por esas ridiculeces.

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La biblioteca de Babel

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Borges dice que la biblioteca de Babel tiene todos los libros que surgen de las combinaciones de veinticinco símbolos (veintidós letras más el punto, la coma y el espacio), en cuatrocientas diez páginas cada una de cuarenta renglones, cada renglón de (unas) ochenta letras. El "unas" me pone muy nervioso, así que considerando que son exactamente ochenta letras por renglón hacemos el siguiente cálculo:

25410*40*80 y obtenemos la cantidad de libros de la biblioteca. 410*40*80 = 1.312.000 lugares

Bueno obviamente no voy a elevar veinticinco a la un millón trescientos doce mil 1. a mano, 2. con calculadora, 3. y ni siquiera con bignums en Lisp, porque no se lo banca. De modo que recurro a los logaritmos:

251.312.000 = 10log10(25)*1.312.000 = 101834097,2913777132

Es decir que la cantidad de libros en la biblioteca es expresable con un número de 1.834.098 cifras.

Sabemos que un googol es 10100 (por definición), y Asimov mostraba que en todo el universo hay menos de un googol de partículas subatómicas, luego si cada libro de la biblioteca tiene millones de partículas subatómicas, un sólo ciclo de la biblioteca sería muchísimo más vasta que nuestro universo.

¿Por qué digo "un sólo ciclo"? Porque Borges dice al final de "La biblioteca de Babel" que la biblioteca no tiene libros infinitamente distintos (lo cual es obvio) ni tampoco es finita, sino que se repite periódicamente. Para mí el error de Borges es decir que "los libros se repiten en el mismo desorden" y a la larga configuran un orden, "el Orden".

Creo que sería mucho mejor si cada ciclo de la biblioteca fuera una permutación de ésta. Tres elementos dan lugar a seis permutaciones, cuatro a veinticuatro, cinco a ciento veinte. Y, en general, el número se obtiene con el factorial...

De modo que la cantidad de permutaciones de la biblioteca vendría a ser: (101834097,2913777132)!

Lo cual engendra un número asombrosamente gigante, ¡pero finito!

Cada ciclo permutado de la biblioteca ocuparía entonces un lugar, pero podemos evitar la repetición permutando los ciclos, y luego permutando las permutaciones de los ciclos y así indefinidamente. O sea:

Etc. Cute and mighty little bang "!".

Otra cosa digna de notar en lo tocante a la biblioteca de Babel, es que ¡es nuestro alfabeto!

Los libros pueden tener a lo sumo 1.312.000 caracteres, de modo que la cantidad de libros es finita. Un libro con más caracteres que esos no puede estar contenido íntegramente en un solo volumen de la Biblioteca, nos veríamos obligados a juntar dos o más volúmenes que correspondan a la continuación de los anteriores.

Ahora pensemos lo mismo si los libros tuvieran solamente diez páginas. La Biblia no cabe en uno solo de esos libros, pero si juntamos varios de ellos, sí.

Ahora si los libros tuvieran sólo treinta letras... Las Mil y Una Noches no caben en uno solo de esos libros, pero si juntamos varios, sí.

Ahora si los libros tuvieran una sola letra... Todo este texto no cabe en uno solo, pero juntando varios de esos libros (varias letras) sí. Y de hecho, así escribí este mensaje. Letra a letra.

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Consejo

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No te suicides, siempre vas a tener tiempo para morir.

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Exaltación de la ortogonalidad

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Yo rompo mucho con este tema. La ortogonalidad. Muchas cosas, chiquitas, hacen cada una lo suyo. Combinadas adecuadamente, hacen de todo lo que se nos ocurra.

Algo no ortogonal, grande, hace muchas cosas, pero no de todo.

Un chico se aburre rápido de un robot con luces y sonido a pila pero puede pasarse horas con los lego; ningún sistema de comunicación basado en dibujitos figurativos supera a un lenguaje (que aunque pueda estar basado en dibujitos, es ortogonal y puede representar nociones abstractas); si uno no tiene ganas de aprender y pensar un poco, tiene Windows donde puede hacer pocas cosas, pero aprendiendo algunas poquitas cosas en Unix podemos hacer de todo; nada tan ortogonal como las hormigas o las neuronas; muchas cosas, pequeñas, cada una hace lo suyo pero apropiadamente combinadas hacen de todo, eso es la ortogonalidad.

Es bueno el poder crudo de la ortogonalidad. Lengentes, escritores rompiendo las barreras. De eso hablo.

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Say no meta

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Estaba investigando acerca de la inferencia de tipos. Ocurre que cuando se habla de "tipos", los tipos no tienen un tipo.

Por ejemplo 45 es un número, "hola" es una cadena. Y a muchos (a mí, por ejemplo) les podría parecer razonable pensar que 'número' o 'cadena' sean de otro tipo... el tipo 'tipo', así:

Expresión Tipo
45 número
"hola" cadena
número tipo
cadena tipo
tipo tipo (?)

La cosa es que no conviene que los tipos tengan tipo, porque entonces se estarían confundiendo el nivel y el meta-nivel (el meta-nivel es el nivel en el que se habla del nivel). Y no hay que confundirlos.

Bah; en el lenguaje diario y en muchos otros campos los niveles, meta-niveles, y meta-meta-niveles se confunden. Pero en este campo, afirman los expertos, conviene no mezclarlos.

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Hablando de meta

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El lenguaje, ¿expresa todo lo expresable? ¡Sí! Porque si no, no sería expresable...

Ahora, más en serio, el lenguaje, ¿puede expresar todo?

¡No! Por ejemplo, cómo describo un olor... Pará: porque entonces no es falla del lenguaje como ente ideal, es falla de los lenguajes reales. Bien podría desarrollarse un lenguaje destinado a describir olores.

"Esta frase es falsa" ¿Es verdadera o es falsa?

Más en serio, ¿no se podrá hacer un truco similar a la gödelización para un lenguaje de modo que pueda afirmarse certeramente que hay cosas inexpresables en cualquiera de ellos?

Imagino que si existe tal cosa, tiene que ver con la capacidad de un lenguaje de autodescribirse y autorreferirse. Bello es que corolaría en que por más que extendamos un lenguaje para que ese problema se vaya, surgirían nuevos problemas.

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Rómulo y Remo y Nietzche y Demian

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Se olvidó Herman Hesse de mencionar que no sólo se da en el ejemplo de Caín y Abel sino también en Rómulo y Remo.

Rómulo mató a Remo. Y ¿quién fundó Roma después? Obviamente el muerto no... ¡el asesino! El fuerte.

Los romanos se jactaban de haber sido fundados por un fuerte. Como nietzcheanamente corresponde.

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Platón y Aristóteles

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Hay un famoso cuadro de Platón y Aristóteles en la academia. Platón señala el cielo y Aristóteles el piso, lo cual expresamente reminisce a sus mundos inteligibles y sensibles, idealismo vs. materialismo. Qué Plato! (en inglés).

Yo agregaría a ese cuadro un Berkeley señalando al espectador, un Sartre con el pulgar hacia abajo, un Nietzche haciendo . you, y más... (si supiera filosofía y supiera pintar, jeje).

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Mis niveles de realidad

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Tengo varios niveles de realidad. No son contradictorios. O, mejor dicho, SÍ son contradictorios. Pero aprendí a tolerar las contradicciones, como Hegel las sintetiza dialécticamente, o el Zen las admite sin más.

Por otra parte, ¿cuál es la verdad? ¿La geometría euclidiana, o alguna de las no euclidianas? Por supuesto, no hay respuesta. Ninguna es más cierta que la otra. Sólo convienen en distintos momentos. No se anulan pao.

En fin, hélas (= ¿Grecia?) aquí:

  1. La realidad científica: en esos momentos, creo que efectivamente estamos hechos de partículas subatómicas oscilando en el vacío, mi fe en la ciencia es positivistamente ciega. [cf. su fe en las ciencias y un ñato bigotudo, historias de cronopios y de famas, Cortázar] En esos momentos les creo a las profesoras de química de la facultad esas cosas sobre los gases. Considero seriamente la teoría de los universos paralelos que se desprende de la física cuántica.

  2. La realidad fáctica: en esos momentos mando a la mierda a la ciencia. No porque no se ajuste a la realidad. Sino porque las cucarachas existen siempre, aunque no las clasifiquemos. [repito, repito, "su fe en las ciencias y un ñato bigotudo"].

    Cito desganadamente a mi profesora de Pensamiento Científico: la fanerógama crece aunque no la llamemos por su nombre. O algo así. Claro que sí.

  3. La realidad perceptual: yo percibo y nada más. Qué me importa otra cosa. Solté el vaso y el vaso se cayó. ¿Voy a sacar una conclusión de eso? ¿Voy a generalizar? Nah...

  4. La realidad escéptica: yo percibo pero no sé nada. Ni siquiera sé eso; no, eso tampoco. Y ahí empiezo a pensar huevadas como "quizá ni siquiera yo existo". Pero realmente son boludeces.

Pero soy ateo en todas.

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Sinurga

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Ah, la pena de muerte, otra de las cosas que nunca sé si sí o si no o si mejor dicho mu. Muuu. Y ante la pregunta.

Esto es así, lo que pienso a veces es así:

"Si consideramos que la regla de oro, el imperativo categórico Kantiano vale. Si X hace algo, quiere decir que X cree que hacer eso está bien. Entonces, cada uno se comportará con X haciendo valer las reglas de X, no las propias. Si X mata, X cree que matar está bien. Matémoslo. Si X roba, X cree que robar está bien. Robémosle."

Fin del razonamiento al que acusarán con toda razón de falaz, erróneo, equivocado, inválido, incoherente, inconsistente, falso. Ya sé. Sólo déjenme divagar en paz.

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Experiencias extracorporales explicadas exquisitas execrable Necronomicón, exitoso examen

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No es nada difícil explicar una experiencia extracorporal. ¿Cómo? El cerebro todo lo puede. Todo. Como con cualquier loco. No hay misterio.

No digo que los que tengan esa clase de experiencias sean locos, no. Solo que es muy sencillo explicarlas desde mi "realidad científica".

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Y más

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Experiencias extracorporales, guías espirituales, viajes astrales, vibraciones, cartas numerológicas, bioenergías, esencias florales, yogures congelados, niños interiores, cintas subliminales, despersonalizaciones, magnetoterapia, reflexología, regresiones a vidas pasadas, shiatsu, reiki, masajes orientales, psíquicos, cristales energizados, auras, chakras, tarot.

No son cosas que desmerezca. Sólo "hay que tener cuidado" porque el mundo está lleno de gente que abusa de cosas como éstas, y de términos como éstos, con fines no del todo filantrópicos.

Todas las partes reales que haya en esto se pueden explicar, aunque quizá no las podamos explicar, si se entiende la diferencia. (Se puede, quizá no todavía).

Todas las partes falsas que haya en esto, las deberíamos olvidar.

Si alguna de estas cosas resulta en una experiencia, deberíamos todos vivirlas y disfrutarlas; no mitificarlas, no hacerlas un culto, no sentirse superior por vivirlas.

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Experiencias para compartir

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Me gustan algunas experiencias que me hacen sentir raro, por ejemplo, tomar mucha agua, viajar en subte o marearme.

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Y por qué explicar no es malo

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Para mí, el amor (como todos los otros sentimientos, pero recalco el caso porque la gente me mira mal por esto) es el resultado de procesos químicos en el cerebro.

¿Eso lo hace menos importante? No. No lo hace menos importante, menos disfrutable, ni menos real.

Algunos piensan, siempre digo lo mismo, que explicar es malo. No. Creo que solamente pueden tener miedo a la explicación de los sentimientos como fenómeno físico los que no pueden sentir.

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Roque e Nenuco

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Roque e Nenuco pusieron una armería; esto fue hace un tiempo ya. Comprenderá quien comprenda la tendencia de Roque a usar palabrejas un cachín pasadillas de moda. El hecho serrucho es que proveyéronse de buena cantidad de armas y cosas por el estilamente relacionadas. Nenuco fue al mayorista de armas antiguas i escogió. Roque (como era de esperar) puso sus piezos para quitar [que en espanhol antiguo se ignifica "pagar"]. Por supuesto venden otras cosas, como pedernales, yescas y eslabones, estoques, picas, estradiotas...

[Suena el timbre en la armería, se abren los uços e lentamente huya la perrita e era ingresada].

-Buen día Flor, ¿qué queríais?

-Estaba buscando un farseto, como para Alberto.

-¿XL?

-No, L, Alberto. Me parece que hasta un M quedar le ía bien.

-... a ver. Tengo unos que me llegaron nuevos en gules: estamos haciendo una oferta de dos farsetos por uno. Ca la verdad los de mejor calidad son éstos [el alfayate toma un jubón de una alcántara próxima; advirtiendo género ricamente recamado, la perrita observa con declarado interés].

-Me parece que el azur es más sufrido.

-Como quieras, perrita, que en buena ceñísteis espada.

-OK.

-¿Algo más?

-Sí, he una buena lista.

-Tenía la en lo visto... ho casi de todo... ca las culebrinas éranse acabadas. Ah, e cotas de malha solamientre me romanecieron en talhe S.

-Qué mal. Bero necesita una cota.

-¡Roque! No nos quedaron cotas de malha L, ¿no?

-Lero, lero, creo que no.

-Tenemos todo pleno de espingardas... ¿por qué no invertimos en algo mejor, no te parece?

-¡Nenuco! Me la paso todo el santo día trabajando para mantener limpios los mosquetes e los mosquetones, las bombardas e las bombardetas; e ayer vos te fuisteis de jarana e res nati no ficisteis. ¡Además las espingardas nos vienen de perilla, lero! [Roque hace un extraño gesto poniendo la mano al lado de su labio e haciendo un movimiento con elha que bien podría ser ejecutado por quien abre una lata de sardinas; simultáneamientre tuerce el labio como dando un besito hacia el costado opuesto]. Ya me exco de tierra.

-[Nenuco hubo mirado hacia arriba implorando acaso ayuda lamparina] Está bien ca hágasme no fonta. [E confidencialmientre a la perrita] Seguidle la corriente. [Roque fincó los finojos en el piso, e entre sus manos las de la perrita eran presas, daba un efusivo beso al guante blanco, acércase a la finiestra e pone pies en polvo rosa (Nenuco había estado ralhando tiza) A la exida del lugar hubo Roque la corneja diestra e después húbola siniestra.] ¡Por fin ixó Roque! Fijo de folhera. Si quier no vuelva.

-Sí, ahora podemos seguir haciendo lo que estávamos.

-¿Qué se te ofrecía?

-Necesitava una cota de malha, decía, L.

-Ah... ca no nos quedaron. Tengo espingardas.

-Ca no necesito espingardas. Necesito una cota de malha.

-Ca no tenemos.

-Ca yo escucho un teléfono.

-¡Ay! Debe ser Moniche. [Ciertamente con dubdanza aléjase Nenuco, se lo oye hablar en susurrante voz. E retazos de la conversación entre el plástico y el mono escuchábanse. Nenuco anota: -Un esmeril, un obús, tres cerbatanas, dos balhestas, diez morteros e un trabuco. ¿Desea agrandar su menu con morteros e trabuco grandes por $0.50? [Preme Nenuco al sótano del lugar, do las armas se encuentran guardadas. E repentinamientre Angeloso es acertado i exe el Mono Viejo]]

-I están los arcabuces, i semeja escopetas. Ónde venís Mono Viejo, e ónde Angeloso viene.

-Aguijamos Felipe, venimos del palacio, traémosos saludes a los munhecos reacios, sabed lo que cuntió, le tendieron un art e Feskito murió, Lechuça enfelizada.

E Nenuco, con los suos ojos tan fuertemientre plorando, tornava la cabeça y estávalos catando.

(Feskito es el hermano de Nenuco)

Blandió sus falconetes, e serpentines gules, os basiliscos, sacres, arcabuces, balistas, e como quichicientas treinta i siete espingardas. Pensaron aguijar, e díjo le Angeloso "Convusco Nenucusco mataré a Lechuça". E el Mono Senil dijo "Valaréte Nenuco". Eran tempranas horas, they prayed yet maitines, seis migeros completos cabalgan tan aína. Agora ya se enfrentan, cuando vio la rebata la Lechuça se uxía volando avigorada. Mucho es cagada Lechuça e sus vasalhos.

E Feskito después de todo no está tan muerto, está en rehabilitación en el viejo hospital de los muñecos do yaceba Pinocho malherido.

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La antesalita I

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[En la antesala de la mansión de Roque hay una mesita. Roque y Nenuco están preparando un plato con comida.]

NENUCO: ¿No te parece que es mucha sal?

ROQUE: Mhh... puede ser.

NENUCO: De verdad, Roque. Es mucha sal.

ROQUE: No importa. Va a aguantar.

NENUCO: Veremos... Roque, hoy recibí otro de esos misteriosos llamados.

ROQUE: ¿Los del queso?

NENUCO: Sí. Esa voz... se me hacía conocida.

ROQUE: ¿Qué te pidieron esta vez?

NENUCO: Treinta kilos de fontina.

ROQUE: ¡Lero! ¡Treinta! ¿Qué mierda hacen con el queso?

NENUCO: No sé... quizá tienen una pizzería.

ROQUE: ¡Pero igual!... Aunque hagan fondue ¡es demasiado! Lero...

NENUCO: Es mucho, mucho de verdad.

ROQUE: ¿Y si no qué?

NENUCO: ¿Si no qué qué?

ROQUE: Si no les das los treinta kilos de queso...

NENUCO: Ahh... no sé.

ROQUE: ¿Y se los vas a dar?

NENUCO: Debería.

ROQUE: Y además no te dijeron ningún lugar para dejarlo ¿o sí?

NENUCO: La verdad que no.

ROQUE: Y además, de dónde los vas a sacar...

NENUCO: Bueno, es que te quería pedir un favor.

ROQUE: Nenuco, sabés que yo siempre te ayudo, pero...

NENUCO: Pero tengo que darle esos treinta kilos.

ROQUE: Pero ya te pagué cuarenta kilos el mes pasado.

NENUCO: Sí, ya sé.

ROQUE: ¡Y encima nunca los entregaste!

NENUCO: ¡Qué querés! Se pudrió todo el queso, ahí. La Lechuza se desmayó. Dos veces.

[Entra Moniche.]

MONICHE: Hola muñecos.

ROQUE: Hola. [a Nenuco] ¡Arregláte solo, no puedo andar solucionando todos tus problemas!

MONICHE: ¡Qué! ¿Otra vez los del queso?

NENUCO: Sí, sí. Ya no sé qué hacer. Es una voz que se me hace muy conocida. Dále Roque, me tenés que ayudar...

ROQUE: Lo voy a pensar...

MONICHE: [prueba la sopa] ¡¡AHHH!! ¡Qué salado!

NENUCO: [a Roque] ¡Te dije que era mucha!

ROQUE: ¡No es excusa!

MONICHE: ¡Mi lengua! Ayúdenme.

NENUCO: ¿Querés un cubito?

MONICHE: [adolorido] Sííí, por favor...

[Nenuco se dirige a una heladerita ubicada en una esquina de la antesala de la mansión. Toma unos cubitos y un trapo no del todo limpio.]

NENUCO: Tomá. ¿Te duele mucho?

MONICHE: [se aplica el cubito en el labio inferior] Síí. ¿Roque le puso tanta sal?

NENUCO: Sí.

ROQUE: Pará Nenuco, no me echés la culpa.

NENUCO: Pero es que fue tu culpa.

MONICHE: Son unos boludos. Me hubieran avisado.

ROQUE: Pero era evidente, por el gusto.

MONICHE: Calláte.

NENUCO: ¿De dónde venías?

MONICHE: Salí del estudio y vine para acá.

NENUCO: Ah...

MONICHE: No fui a mi casa porque el pozo está cada vez más grande y ya no se puede estar.

NENUCO: ¿Y dónde están viviendo?

ROQUE: ¿Qué pozo?

MONICHE: Soledad está internada, Okuto y Mississippi con la perrita y Pamela en el campus. Ahh... mi lengua.

ROQUE: ¿Qué pozo?

NENUCO: No le conté.

MONICHE: Desde hace como dos semanas hay un pozo en el hall.

ROQUE: ¿Querés decir "en el vestíbulo"?

NENUCO: "En la antesala".

MONICHE: Ahí.

ROQUE: ¿Y de dónde salió, este pozo?

MONICHE: Fue un experimento de Pamela. Estaba tratando de probar no sé qué propiedad de los cationes e hizo explotar medio laboratorio.

NENUCO: Deberías verlo.

ROQUE: ¿Qué, tan grande es?

MONICHE: No sabés. Soledad se puso loca y empezó a gritar y gritar.

ROQUE: Qué mal...

MONICHE: Pero lo peor vino después. El pozo va creciendo un poquito cada día... y es cada vez más profundo.

ROQUE: ¡Qué raro!

MONICHE: Si, no sé cómo estará ahora. El papanuelófono de Okuto cayó adentro.

NENUCO: ¡Nooo!

ROQUE: ¿El que le regalamos?

MONICHE: Ese, ese, sí. Nenuco, ¿me traés otro cubito?

[Nenuco se dirige a la heladerita e intenta extraer un segundo cubito del congelador.]

NENUCO: Parece que no hay más.

MONICHE: ¡Me pueden decir para qué le pusieron tanta sal!

ROQUE: Qué mal, lo del papanuelófono. ¡Con lo contento que se había puesto Okuto!

MONICHE: En fin... Roque, me parece que hoy voy a tener que dormir por acá...

ROQUE: Sí, cuando quieras. Total, lugar hay de sobra... pero eso sí, no traigas a tus hijos.

MONICHE: Ehh... ¿por qué?

ROQUE: La última vez Okuto... tomó de la segunda canilla.

NENUCO: Noooo. Roque no le tenías que decir.

MONICHE: ¡¿Okuto, de la segunda canilla?!

NENUCO: De verdad no tenías que decir eso.

ROQUE: Sí, no te lo quería decir.

NENUCO: ¡No deberías haberlo dicho!

MONICHE: Ahora sí que alguien va a morir. ¿No le avisaron?

ROQUE: Se lo advertí, pero no me escuchó.

MONICHE: ¿Lo dejaste solo?

ROQUE: Sí... Pablo lo encontró tirado en la habitación once mil doscientos siete, babeando un líquido rosado y espeso que indudablemente era Lesia.

MONICHE: No puede ser. Repito. Alguien va a morir.

ROQUE: Bueno... no fue a propósito.

NENUCO: Roque, tendrías que sacar esa canilla de ahí.

ROQUE: Pero es un recuerdo de mi difunto amigo Estafrio.

NENUCO: Tenés que dejar ese recuerdo atrás. No podés vivir en el pasado.

ROQUE: ¡No es el pasado! Además, me sigo tratando con Morchinfledo.

NENUCO: Roque, voy a ser frontal... no creo que Estafrio y Morchinfledo sean buena gente.

ROQUE: Andá a cagar.

MONICHE: Lo importante es que Okuto no vuelva a tomar de la segunda canilla.

ROQUE: [a Nenuco] De hecho, estuve hablando con Morchinfledo, y lo invité a cenar.

MONICHE: Entonces, creo que mejor no me quedo a dormir. Nenuco, ¿queda un lugar libre en tu casa?

NENUCO: Tal vez podamos hacer un lugarcito entre la ropa sucia y darte medio raviol y un cuarto de hamburguesa recalentados.

MONICHE: Por mí está bien.

ROQUE: Eso sí, Morchinfledo se está comportando muy extraño desde la muerte de Estafrio.

NENUCO: Huyamos rápido antes de que llegue.

[Suena el timbre. Roque abre la puerta y Morchinfledo, una masa de cabeza triangular derritiéndose, ingresa. Su voz es áspera y gruesa, con un tono desagradable y violento.]

ROQUE: ¡Morchin!

MORCHINFLEDO: Hola.

MONICHE: [a Nenuco] Mejor vámonos.

NENUCO: Mejor... [a Roque] Bueno, Roque, creo que me voy.

ROQUE: Chau Nenuco, chau Moniche.

NENUCO: Después no te olvides de prestarme el dinero para el queso...

ROQUE: Ya te dije que lo voy a pensar.

MONICHE: Chau...

MORCHINFLEDO: Chau.

[Nenuco y Moniche salen.]

NENUCO: [a Moniche] La voz de Morchinfledo me suena tan familiar...

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La antesalita II

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[En la antesala de la mansión de Roque, el mismísimo Roque está cortando zanahorias en juliana con un pelapapas.]

NENUCO: [se acerca a la mansión tarareando por lo bajo]. Pom porom pom pom.

[Toc, toc, toc.]

ROQUE: ¿Quién?

NENUCO: Soy yo.

ROQUE: Ah... peráte que ya te abro, Nenuco.

[Roque sigue cortando zanahorias.]

NENUCO: Pom pom pom porom pom pom pom pom. ¿Roque?

ROQUE: Sí, ahí voy.

[Abre la puerta y Nenuco entra. Está vestido con un impermeable amarillo.]

ROQUE: ¿Llueve?

NENUCO: No.

ROQUE: Nenuco, estuve pensando en ese tema del queso.

NENUCO: Ah, sí. Y, ¿me vas a prestar?

ROQUE: Lo siento, pero estoy ahorrando.

NENUCO: ¿Ahorrando, vos?

ROQUE: Sí.

NENUCO: Eh... ¿pero qué es eso tan caro que te querés comprar?

ROQUE: No, no es que sea tan caro.

NENUCO: Bueno, ¿pero qué te pensabas comprar?

ROQUE: Nooo... estoy ahorrando para comprarme una peluca.

NENUCO: ¡Pero si NO te estás quedando pelado, Roque!

ROQUE: ¡Eso te parece! Mirá...

[Y es aquí donde Roque intenta enseñar infructuosamente su pelada.]

NENUCO: Insisto, no estás pelado.

ROQUE: ¡Bueno! ¡Está bien lo admito, no es para mí!

NENUCO: ¿Y para quién es?

ROQUE: [en voz bajita] Para Jorgito.

[Knock, knock, knock.]

NENUCO: ¿Suena la puerta?

MONICHE: [desde afuera, en voz alta] Sí, soy yo.

NENUCO: Ehh... Roque, ¿desde cuándo la puerta hace "knock, knock"...? Hace un ratito hizo "toc, toc".

ROQUE: Es verdad... será porque uso el diccionario de inglés como tope de la puerta.

[La abre.]

MONICHE: Hola. Hola Nenuco.

NENUCO: Hola.

MONICHE: ¿Eh, Nenuco? ¿Para qué tenés el pilotito?

NENUCO: Es que ya no tenía ropa limpia.

MONICHE: Che, no saben lo que me pasó.

ROQUE: No sé.

MONICHE: Salí del estudio... iba por Caminata Verde cuando se cruza un auto blanco con flechas amarillas.

NENUCO: ¿Era un taxi?

MONICHE: No, oh, oh, oh-oh, oh. Pero desde adentro de los vidrios polarizados, una voz bastante rara me preguntó si quería que lo llevara a mi casa.

NENUCO: ¿Vos a él?

MONICHE: Sí. Pero me parece que se confundió. Para mí que me quería secuestrar.

NENUCO: No seas paranoico.

ROQUE: Qué secuestrador más boludo.

MONICHE: Nooo, no soy paranoico. Pero desde que le serruché el poste a la Lechuza, todos los días aparece un cuchillo en la puerta de mi casa.

NENUCO: Aterrador.

MONICHE: No te creas. Ya le vendí tres juegos de cuchillos al bazar de Angeloso.

ROQUE: ¿No será conveniente llamar a la policía?

MONICHE: Mhh... no sé. Con la Perrita no tenemos una buena relación.

ROQUE: ¿Por qué?

MONICHE: Una vez, hace mucho tiempo, cuando pelamos a Jorgito, le pedí prestada una alfombra. La cosa es que nunca se la devolví.

ROQUE: Ah... yo te compro una.

NENUCO: ¡Mejor dáme plata para el queso!

MONICHE: Además el Mono Viejo se limpió los pies en la alfombra y ahora apesta.

NENUCO: [confidencial] Che, Moniche, sabés que Roque está ahorrando...

MONICHE: Jaaa, Roque ahorrando. ¿Pero no se supone que sos multimillonario?

ROQUE: Soy millonario. ¿Pero eso qué importa?

NENUCO: Que mientras yo me visto con un impermeable para no lavar ropa ni gastar plata, vos gastás ropa y lavás plata.

ROQUE: ¿¡Insinúan que soy un corrupto mafioso?!

MONICHE: [moviendo los ojos en todas direcciones] Nnnno, Roque, no. Quedáte muuuy tranquilo.

NENUCO: Quise decir que vos gastás plata y lavás ropa...

MONICHE: Bueno, Nenuco, ya que estás taaan pobre, deberíamos hacer alguna canción de Lavanda y dar recitales.

NENUCO: Es verdad, ya hace bastante hicimos nuestra última gira por la biblioteca...

ROQUE: No, no. Nada de recitales.

NENUCO: [remedando a Roque] Claro yo soy rico y no necesito tocar.

ROQUE: Pero podrían hacer algo mucho mejor que tocar.

NENUCO: Ahh... ¿estás hablando de... tu trabajo?

ROQUE: Sí. Pero no se los puedo contar, lo lamento.

MONICHE: Dále Roque, sabemos que te da mucha plata. ¿Pero qué es?

ROQUE: No se los puedo decir. Hace años vengo trabajando de esto y enriqueciéndome. No puedo desvanecer el mito así como así.

NENUCO: ¿Así cómo?

MONICHE: Así como así.

ROQUE: ¿Cómo? ¿Así?

[Roque agarra una zanahoria y con el pelapapas la rebana poco a poco mientras salta en un pie.]

NENUCO: [a Moniche] Roque está loco.

ROQUE: Ya te oí, ¡Nenuco!

[Roque ataca a Nenuco a topetazos.]

MONICHE: [mira la cabeza de Roque] ¡Eh! ¡Roque! ¿Me parece o te estás quedando pelado?

ROQUE: No. Eso le había dicho a Nenuco, pero la peluca no era para mí.

NENUCO: ¡Ah! ¡Se volvió en tu contra, viste!

MONICHE: ¿Eh?

ROQUE: ¡¡La peluca era para Jorgito!!

MONICHE: ¡Ah... desde que lo pelamos! Nunca le volvió a crecer el pelo, ja ja ja.

NENUCO: Dále Roque, pero de qué trabajás.

ROQUE: No, no, no. Si ustedes descubren una buena forma de hacer dinero, bien por ustedes. Pero yo no les voy a decir la mía.

[Se empiezan a escuchar unos ladridos agudos, como un canon de "güero, güero, guos, guos, guos" en falsete.]

[Knock, knock, knock.]

NENUCO: Roque, ahí suena tu puerta bilingüe.

MONICHE: ¿Quién será?

ROQUE: Parecen los perritos. ¿Pero qué harán por acá? No los veo desde el cumpleaños de la Perrita, cuando Okuto vomitó los fideos.

[Abre la puerta. Efectivamente los perritos, Alberto, Bero y Manuel, hablan a Roque.]

ALBERTO: ¡Secuestraron a la perrita!

BERO: ¡Secuestraron a mi mamá!

MANUEL: ¡Secuestraron a Flor!

NENUCO: Creo que con decirlo una vez alcanzaba...

ROQUE: ¡Lero! Esto no pasaba desde antes de que se Tendiera el Cable.

ALBERTO: Ayúdennos.

ROQUE: Podríamos llamar a la policía.

NENUCO: ¡La perrita es la policía, Roque boludo!

MONICHE: ¿Tendrá que ver con ese hombre sospechoso que quería que yo lo lleve a mi casa?

ROQUE: Puede ser...

BERO: Ayúdennos.

ROQUE: Manuel, digo, Bero [a Moniche] (ay, nunca distingo a estos perritos)...

MONICHE: [en secreto] ¡Son tus hijos!

ROQUE: [a Alberto] ...no somos superhéroes. No podemos ir por la vida solucionando los problemas de la gente.

MANUEL: Pero los captores piden un rescate de 2.000.000 de piezos.

ROQUE: ¿Y ustedes piensan que yo los puedo ayudar dándoles esa plata?

PERRITOS: [en vano decir que al unísono] Sííí.

ROQUE: Miren, yo me deslomo todo el santo día para mantener esta humilde mansión en orden y ahora ustedes me vienen con que la perrita, que, por cierto, es mi ex esposa y contra quien, por cierto, yo perdí un juicio millonario, está secuestrada. Ustedes se van y sanseacabó.

[Los perritos atemorízanse y ponen pies en polvo rosa. Pero enseguida vuelven.]

ALBERTO: Ahhh, cierto. Moniche...

BERO: Nuestra mamá siempre dice que nos devuelvas la alfombra.

ALBERTO: Y ahora que no está, tenemos que hacer cumplir su pedido.

MONICHE: Me cansé de decirle que la alfombra esa tiene mal olor porque el Mono Viejo se limpió los pies descalzos ahí.

PERRITOS: [enojados, ladrando] Güero, guos, güero, güero, guos.

ROQUE: [encolerizado] Basta, basta, déjense de joder, váyanse de acá, perritos de mierda.

[Los perritos atemorízanse y, ahora sí, ponen pies en polvo rosa.]

NENUCO: Roque, mejor ya me voy.

MONICHE: Sí, yo también. Tengo que ir a visitar a Soledad en el hospital.

ROQUE: ¿Cómo está Soledad?

MONICHE: Como siempre. Ayer empezó a gritar "cincuenta y cuatro, cincuenta y cuatro, ...".

ROQUE: ¿Qué significa?

MONICHE: [se ríe para sus adentros] Nooooo, no lo puedo decir. Bueno, ahora sí, chau Roque.

ROQUE: Chau.

NENUCO: Chau Roque, disfrutá tus zanahorias.

ROQUE: Chau. Nos vemos.

[Salen de la antesala.]

NENUCO: ¿Qué será ese auto blanco con flechas amarillas que tiene Roque en su garage...?

MONICHE: No sé.

NENUCO: Bah, qué importa.

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La antesalita III

Arriba

[Son las cuatro y Okuto regresa a la casa].

OKUTO: Lo que pasa es que hoy estabamos adentro de la clase de naturales y por la ventana se veía que había unos tipos jugando en la puerta de la escuela y de repente un tipo tenía un juguete como esos que tengo yo que parecen pistolas y que siempre mi mamá me dice que no tengo que usar y se escucharon como unos golpes muy muy fuertes y entonces la maestra se asustó y nos dijo que esperemos y que nos quedemos adentro y Manuel dijo que quería hacer caca pero la maestra le dijo que no salga al baño y Manuel se hizo caca y después vino la directora y nos dijo que iba a venir la policía y después nos iban a dejar salir entonces se escucharon unas sirenas y todos estábamos mirando por la ventana entonces vinieron unos todos vestidos de negro y otros todos vestidos de blanco y en la calle había como un muñeco tirado y los tipos de blanco lo agarraron y se lo llevaron en un auto blanco con una luz roja arriba y los tipos de negro sacaron muchas muchas fotos y entonces yo le pregunté a la maestra si a mí también me iban a sacar fotos y me dijo que no porque todavía era muy chiquito pero por ahí de grande sí me sacaban fotos como al papá de ella porque me dijo que el papá de ella había una vez robado un banco entonces después los tipos de negro entraron y hablaron con la maestra y nos dijeron que fuéramos saliendo entonces me preguntaron adónde vivía y salimos con Pablo porque vive al lado y un tipo de negro fue y nos acompañó y en la puerta de la escuela había un charco de agua roja y había olor a año nuevo y después vinieron otros tipos con más cámaras de fotos y el de negro nos acompañó hasta mi casa y dijo algunas palabras que papá dice que yo no tengo que decir en la escuela y también que tengamos cuidado porque hay muchos peluches sueltos así que muy bien muy bien no entendí qué pasó pero todos los chicos estaban contentos porque estábamos viendo un tema aburrido sobre fotosíntesis que es que las plantas comen luz pero eso yo no le creo a la maestra porque es una mentirosa y una vez también nos dijo que cuando la gente se muere se transforma en tierra pero yo ví al tío Jarremberg muerto y no era tierra pero igual tenía feo olor como Manuel aunque tampoco fue tan lindo porque igual no tuvimos recreo y yo quería cambiar figuritas con los chicos del otro grado y no pude ah cierto y también nos dijeron que mañana no vamos a la escuela así que me voy a jugar a la casa de Luchi.

[Roque y Nenuco están en la antesala de la mansión extrayendo pelusas de una vieja frazada y dejándolas volar al viento.]

NENUCO: ¿Ya llamaste a la policía?

ROQUE: [lloriqueando] ¿Por qué? ¿Por qué a mí?

NENUCO: Eh, ¡Roque! ¿Llamaste?

ROQUE: [se limpia con la manga] No.

NENUCO: [con cuidado saca un pañuelo de su bolsillo y se lo ofrece a Roque] Tomá, sonáte.

ROQUE: [se suena] Ppppdddññññppppp.

NENUCO: ¿Terminaste?

ROQUE: Pppppppddddpppppñpppp.

NENUCO: Deberías llamar.

ROQUE: Pero te olvidás que la perrita sigue secuestrada.

NENUCO: Uy, cierto. Qué cagada.

ROQUE: Síp.

NENUCO: Y al final estoy juntando el queso.

ROQUE: ¿Qué queso era?

NENUCO: Fontina, fontina.

ROQUE: ¿Pero dónde lo vas a entregar?

NENUCO: No sé.

ROQUE: No lo dejes pudrir como el otro... ¿no tenés un teléfono?

NENUCO: Mhnop.

[Se produce un silencio de unos momentos. Roque saca una pelusa demasiado grande.]

NENUCO: Qué pelusón.

ROQUE: Ja, sí.

NENUCO: ¿Ya son las cinco?

ROQUE: No, faltan unos minutitos. ¿Por?

NENUCO: ¿No te enteraste?

ROQUE: No sé de qué, pero parece que no.

NENUCO: Lo del toque.

ROQUE: ¿Toque?

NENUCO: ¿No sabés?

ROQUE: No, ¿qué?

NENUCO: Que desde hoy van a tocar la campana de la plaza todos los días a las cinco. Yo tampoco sabía. Me lo dijo Angeloso hace un rato.

ROQUE: ¿Qué, la de la plaza Sutu?

NENUCO: Sisí.

ROQUE: ¿Para?

NENUCO: No sé, debe haber sido idea de algún desquiciado.

[Otro silencio.]

ROQUE: [lloriqueando] ¿Por qué a mí? ¿Por qué?

NENUCO: Bueno, bueno. Ya, Roque, ya.

[Knock, knock, knock, knock].

ROQUE: ¿Quién es?

MONICHE: Soy yo. Moniche.

ROQUE: Pasá.

[Moniche abre la puerta e ingresa].

MONICHE: Hola.

NENUCO: Hola.

MONICHE: Che, a qué no saben a quién vi.

ROQUE: [ilumínasele la cara con una sonrisa] ¿¡A mi estatua!?

MONICHE: No... ¿qué? ¿Por qué?

NENUCO: Le robaron la estatua.

MONICHE: ¿La de oro?

NENUCO: Sí.

MONICHE: ¡¿De verdad?! ¿Pero qué? Pero, ¿cómo fue?

ROQUE: Ayer la estaba lustrando. Pero hoy me desperté y [rompe de nuevo en llanto] había desaparecido. ¡Lero!

MONICHE: Qué mal. ¿Ya llamaste a la policía?

ROQUE: ¡Es que la perrita está secuestrada!

MONICHE: Ay, cierto. ¿Dónde estaba?

ROQUE: [señala un aparador vacío] Ahí.

MONICHE: ¿Y no la tenés asegurada?

ROQUE: Es que no es por el dinero. Bueno... no es sólo por el dinero.

NENUCO: ¿Qué, tenía algún valor sentimental?

ROQUE: Sí. Me la regaló Estafrio hace diecisiete años. Cuando nos conocimos.

MONICHE: Ahhh... comentario aparte: ¿qué es esa bola gigante?

NENUCO: Es pelusa que estuvimos sacando de la frazada.

MONICHE: ¿Para?

NENUCO: [mira a Roque y pregunta en voz bajita] ¿Le decimos?

ROQUE: No, esperá, esperá... que sea una sorpresa.

MONICHE: Les decía... hoy salí del estudio y ¿a qué no saben con quién me encontré?

NENUCO: No.

MONICHE: ¿Se dan por vencidos?

ROQUE: Dále, no juegues a las adivinanzas...

MONICHE: Con Nicolo.

NENUCO: [con actitud de "¿eso era, nada más?"] Ah...

ROQUE: ¿Nicolo el padre de Aviador?

MONICHE: [irritado] ¿Conocés a otro Nicolo?

ROQUE: Sí, a tu amigo el de las pantuflas fosforescentes.

MONICHE: Sí, ése. El de las pantuflas.

ROQUE: ¿Por casualidad no te dijo si había encontrado una estatua dorada por ahí?

MONICHE: No, Roque. ¿Qué te creés?

NENUCO: Es que está muy afectado por el robo...

MONICHE: Sí, ya sé. Bueno: Nicolo me dijo que ahora hay una nueva disposición, o no sé bien qué así que...

ROQUE: ¡Ah! Sí, el edicto noventa y siete cero uno.

MONICHE: ¿Y es por cantidad de hijos?

ROQUE: Me parece que sí.

NENUCO: ¿Qué cosa?

ROQUE: Que por la enfermedad de Soledad, Moniche tiene derecho a cobrar una pensión mensual.

MONICHE: Mh... estaba pensando. ¿No me podés devolver a Jorgito?

ROQUE: ¡Pero vos lo abandonaste!

MONICHE: Pero así sería más plata...

ROQUE: No, ahora te jodés.

MONICHE: Entonces no te digo quién tiene la estatua.

ROQUE: Pero si igual no sabés.

MONICHE: Pero yo tengo...

[La discusión es interrumpida por el sonido estridente de campanas.]

NENUCO: ¡AAAAY!

ROQUE: Cállenlas. ¡LERO!

[Después de cinco repiques, las campanas cesan.]

MONICHE: ¿Escucharon?

NENUCO: ¡Sí!

MONICHE: ¿A qué no saben a quién se le ocurrió?

ROQUE: ¿Qué? ¿¡Vos sos el de las campanas!?

MONICHE: Sí. ¿Qué, no te gustaron?

NENUCO: Están un poco fuertes: mirá cómo quedó todo.

[El aparador vacío está hecho pedacitos.]

ROQUE: [llora] ¡Basta! Ayer yo tenía una estatua. Tenía un aparador. Y ahora todo desapareció.

MONICHE: Y aparte tenés que devolverme a Jorgito.

ROQUE: ¡NO! ¡Y ustedes se van!

NENUCO: [asustado] Está bien.

[Nenuco y Moniche se van de la antesala tratando de no alterar más a Roque que yace, rabioso y acongojado, en un rincón].

NENUCO: Che, Moniche... ¿esa no es la estatua?

MONICHE: A ver... no: me parece que es un cadáver.

NENUCO: Ah...

[Salen.]

MONICHE: ¿Eh? ¿Por qué está todo oscuro? ¡Si recién tocaron las cinco?

[Por el cielo revolotean toneladas de pelusa de frazada.]

NENUCO: Esa era la sorpresa.

Arriba

De rebus ordinalisque temporarum - que no es latín pero suena

Arriba

Creemos una unidad de tiempo llamada kiv que enseguida pasaré a definir.

Semirrección del tiempo. El kiv 0.

Podríamos suponer que el tiempo tuvo un comienzo y que es una semirrecta. [Condenado a decir siempre lo mismo, lo digo. "¿Y, si el tiempo tuvo un comienzo, qué había antes?" "Pues, no es que había algo o nada, sino que no hay un antes, porque no había tiempo" Y podría citar por (++T_Aquino_Veces)ésima vez a Santo Tomás de Aquino]. Pero no nos hace falta. Bastará con tomar un intervalo temporal comenzado en algún instante. Como los resultados para el instante que tomemos será similar, tomemos por ejemplo las 0:00:00.0 del 09/01/1985 (día en que Borges escribió el último prólogo de su último libro ;) ). Llamemos a este instante el "kiv 0".

Asunción de infinitud.

Ahora sí, antes de proseguir con los kivs, debemos hacer una asunción importante. Y esta asunción es que el tiempo no termina. Más formalmente, para no meternos con palabras como "infinito", para todo instante temporal, existe otro instante posterior.

Digo que esa es una asunción importante porque, si el tiempo concluyese, me quedaría sin kivs; porque cuando el tiempo termina no hay después.

Definición implícita de kiv.

Ahora hagamos el siguiente truco, si puede llamarse truco:

Tomemos las horas como sub-unidad de medida del tiempo (podríamos tomar segundos, minutos, días, años o cualquier otra medida deseada siempre que sea lineal, tomo las horas para dar una idea qué sé yo bien por qué; como se verá el kiv no es lineal).

Ahora digamos que pasada una hora desde el kiv 0, estamos en el kiv 0,5 = 1/2. Pasadas dos horas desde el kiv 0, estamos en el kiv 0,75 = 1/2 + 1/4. La tercera hora corresponderá a 1/8 kiv. La cuarta a 1/16 kiv y correspondientemente la enésima a 1/2n+1 kiv.

Convergencia del tiempo al kiv W

Podríamos hacer una serie si las horas fueran naturales y veríamos que converge.

(Incluso intuitivamente se ve que una serie suma de 1/2 + 1/4 + 1/8 + 1/16 + ... con infinitos términos nunca se pasa de 1. (Si como media torta, de lo que quedó como la mitad, de lo que quedó la mitad, y así ad infinitum nunca me voy a comer la torta entera pero cada vez me van a quedar miguitas más chicas hasta que me queden pedacitos infinitesimales de pedacitos infinitesimales de partículas subatómicas (que técnicamente no podríamos dividir, pero metafísicamente y en esta clase de textos, y si hablamos de unidades de medida del tiempo, se puede). Cuando haya hecho ese proceso infinitamente, ya se puede considerar que me comí toda la torta. Lo que está claro es que jamás voy a comer más de una torta.)).

Pero ocurre que en realidad el tiempo es continuo, así que debería ser una integral impropia:

INF
/
[ 1
I -- dx
] x+1
/ 2
0

Que es fácil de acotar (entre 0 y 1 es continua; y 2x+1 es mayor que x2, con lo cual 1/2x+1 es menor que 1/x2 que converge entre 1 e infinito).

Más particularmente:

1/2x+1 = (1/2) * 2-x
(2-x)' = 2-x * -ln(2)
=> [(1/2) * (-1/ln(2)) * 2-x]' =
1/2x+1
=> -1/(ln(2)*2x+1)

es una primitiva de la función, de modo que la integral entre 0 e infinito es:

lím -1/(ln(2)*2b+1) -
-1/(ln(2)*20+1) =
b->inf. \ /
tiende a 0

= 1/ln(2)*21 = 1/(2*ln(2))

1/(2*ln(2)) ~= 0,721347520444481703679962340500946...

Llamemos W a este número.

Eleático

Sí, es como la paradoja de Zenón. Pero la cosa es que nunca-unca se puede tocar el kiv W.

Grafiquito:

|----------------|--------|----|--|-||
v                                    v
0                                    W

Fuera del marco del tiempo

Con ese esquema, por muchas que sean las horas que pasen, nunca voy a llegar a pasarme del kiv W.

De modo que el tiempo comprendido en toda toda la semirrecta infinita, comenzada el día que nací y de ahí para adelante, transcurre entre los kiv 0 y W, sin tocar verdaderamente la W.

|----------------|--------|----|--|-||----------------|
v                v                   v                v
0                A                   W                W+A

Pero podemos imaginar el instante kiv W+1. No hay nada que lo impida: el tiempo no es finito. Estaremos fuera de este marco del tiempo. Por muchas horas que pasen nunca estaremos ahí. Como en el libro gooordo dice que puede ayudar si nos imaginamos a los sobrenaturales como números mucho más grandes que los naturales, es en ese sentido. O como cuando yo contaba en la primaria y llegaba a Máquina del Tiempo Blanca. Es como la segunda torta después de acabarse las miguitas. Es como la cantatatata de cumpleaños. Es como los ordinales. Es como Regreso a la Cueva del Tiempo de Edward Packard en esa querida colección de Elige tu Propia Aventura. Es como el día 32/13 en el que estaban encerrados unos personajes de las historietas que hacía de más chico. Es el maldito tiempo que es más infinito que la recta real.

Hacia épsilon 0 and (?) beyond

Claro que ahora que imaginaron W+1, no les cuesta nada imaginarse W+2, ni W+k para cualquier k positivo. Entonces por qué no W+W = 2W.

|----------------|--------|----|--|-||----------------|--------|----|--|-||
v                                    v                                    v
0                                    W                                   2W

Pero 2 es un número muy arbitrario, entonces por qué no 3W o 81W o kW para algún k positivo. Y por qué no W*W = W2. (Nada de gráficos ahora... W2 tiene tantos W's como números naturales hay).

Pero 2 es un número muy arbitrario, entonces por qué no W3 o W81 o Wk para algún k. Y por qué no WW. (WW tiene tantos W's como números reales hay).

Y por qué no W^W^W o W^W^W^...^W (81 veces) o W^W^W...^W^W^W (k veces). Y por qué no W^W^W...^W^W^W... (W veces). En el libro gooordo y Wikipedia dice que este "esquema de respuesta" se llama épsilon 0.

(Ah... y a W llámase "omega" que escritamente parécese a w).

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Retazos

Arriba

Esa noche, las calles de la ciudad se veían oscurecidas sólo por una sombra errante. Y Marcos la acompañaba, mirando el cielo y pensando en esas cosas que nadie sabe si catalogar de profundas reflexiones metafísicas o meras sátiras y divagaciones sin sentido.

Se despertó adolorido. Daniel abrió los ojos y vio un cielorraso blanco que no pudo reconocer; se descubrió en un hospital cuando un hombre también de blanco lo miró desde arriba y le explicó. Ahora comenzaba a recordar. Algunas imágenes todavía estaban ahí. Aldo y la Joven Silenciosa (¿cuál era su nombre?). El accidente. El dolor lo torturaría para siempre.

Era una persona normal; trabajaba, había estudiado y se había casado. Todo el mundo decía que su vida era perfecta; pero sólo parecía serlo porque no sabía la Verdad.

A Frank no le importa que hoy se cumpla un año de la muerte de Riele. Porque Riele era azul. Y Frank es rojo.

"¿Qué es el universo?", se preguntaba; y entonces miles de posibles (e imposibles) respuestas acudían al instante. "¿Funciona de acuerdo a reglas lógicas, o la idea de la logicidad es solamente una ilusión para nosotros, los humanos, natos buscadores de patrones de regularidad?". Y las mismas ideas daban vueltas, una y otra vez, al ritmo de su monótono andar.

Jerónimo largó una sonora carcajada. Las ramas que Abbad le señalaba, al costado de la ruta, no podían ser un cadáver. Siguió manejando.

Ella se murió. No "murió", no: "se murió". Ahora esperá un poquito. Escucháme y pensá muy bien lo que digo. Se murió, se murió, no ve, no escucha, no siente, desapareció. Nunca más vamos a comer juntos. Ya no me va a poder decir que tiene miedo. Nunca más vamos a descubrir el ruido del mar en un caracol.

Hace tres años, Riele, que era azul, caminaba por las calles que día tras día, a la misma hora, caminaba. Miraba el cielo y pensaba "el cielo no es azul, es sólo la parte del espectro visible que soy capaz de ver".

Mecánicamente miraba todo a su alrededor. Árbol, baldosas, paso, rejas, paso, cordón, paso, adoquines, paso, poste de luz, paso. Y así todo. Conocía cada constituyente de la masa heterogénea que diariamente recorría.

Hace tres años, Zapote, que es amarillo, paseaba por las calles de siempre mirando el cielo. Y pensaba "qué maravillosa es la Madre Naturaleza, qué bien me hace sentir esto, qué paz espiritual tengo".

-No te rías -le dijo el viejo mirándolo con sus ojos amarillentos y sus profundas ojeras-; yo trabajé para ellos veintitrés años.

-Ay, Abbad... está ya usted decrépito. No ve que son ramas. ¡Qué me viene hablar de una organización "misteriosa" y qué se yo!

-Calláte pibe, que nos escuchan.

Van dos meses y medio. Durísimo, en serio. Volver a pensar no es sencillo después de algo así. Qué se le va a hacer, la vida sigue.

Pero en lo que más pensaba era en su padre: hacía ya seis años (y tres días) de la desaparición, repentina e inesperada, de Roberto. Nunca se había llevado muy bien con él por una cuestión de personalidad (Marcos era mucho más frío y llevaba una vida bastante menos agitada); pero ahora, quizá un poco tarde, quería conocer la verdadera identidad de aquella persona ya alejada.

Hace tres años conocí a Justo Prato; un viejito de poco pelo, ojos de expresiva profundidad, una protuberancia misteriosa en la sien, leve tic del siete de espadas. Esa tarde empecé a ir a la calle <inserte calle aquí> a jugar ajedrez. Me vencieron un hombre rubio y corpulento, de obvio bigote, y un joven de anteojos. Después jugué un par de partidos con justo que pronto y tácitamente se convirtió en mi maestro.

Hace tres años, Frank, criatura roja, paseaba por una calle y miraba el cielo. Sólo miraba.

Jerónimo sonrió discretamente. Pobre Abbad; siempre con sus delirios de persecución. -Y no me mirés como si estuviera loco -le dijo intimidatoriamente.

Llegó a la Esquina. Miró el reloj y emprendió el camino de regreso: como siempre, eran las diez y treinta y tres. Y siguió pensando en todo. Necesitaba encontrar al amigo de su padre (cuyo nombre ni siquiera recordaba).

Hace tres años, Riele, Zapote y Frank, que caminaban por la misma calle (¿de casualidad, dadas las circunstancias?) se cruzaron.

Jerónimo cerró los ojos por un instante, respiró profundamente y mordió su labio inferior. Al final él, que llevaba a un viejo amigo de su familia, tenía que soportar sus historias y sus reproches. Un grito lo sobresaltó. -¡Ahí vienen! ¡Escapáte!

Sacó la llave y la introdujo en la cerradura. La puerta se abrió con un ruido que ya había escuchado diez mil ciento ochenta y siete veces.

Me hizo pasar a un patiecito cubierto por una parra que lo hacía fresco. Las raíces habían levantado algunas de las baldosas amarillas y rojas que escaqueaban el piso.

-Seres de otros colores. Eso no estaba previsto en mi tabla -pensó Riele.

-¡Oh! Deslumbrantes y desconocidos seres de colores diferentes -pensó Zapote.

-Seres de otros colores -pensó Frank, sin darse siquiera cuenta.

Jerónimo vio un camión por el retrovisor y miró con odio a su acompañante.

-No me moleste más -le advirtió con violencia-, es un simple camión.

-Vos vas a ver pibe. Si seguís así y no tenés cuidado... -hizo con la mano un gesto de degollar.

Y los tres se detuvieron. Es muy extraño que seres rojos y amarillos anden por terrenos azules y en casos tan extraordinarios se detienen a saludarse.

Decidió aprender. Pensó en aprender, y en que aprender sería un buen modo de averiguar la Verdad. Aprendió cada lenguaje, investigó cada cultura y recordó nombres, fechas, números e imágenes. Pero aún no sabía la Verdad. No podía encontrar la Verdad, pese a que había leído canciones, había escuchado libros, oído películas, visto músicas... pero la Verdad estaba aún lejos, su mente la buscaba.

-Hola -dijo Riele, sorprendiéndose a sí misma puesto que, aunque era educada, le costaba hablar con personas extrañas.

-¡Muy buenos días! -saludó Zapote con su habitual teatralidad.

-Hola -dijo Frank sin más.

-Bueno -dijo Riele resignada-, supongo que tenemos que sentarnos a hablar un rato.

-¿Qué les parece -propuso Zapote- si los invito a deleitarse con una exquisita taza de porcelana?

-¿Conteniendo? -preguntó Riele.

-Agua, naturalmente.

-Sí -dijo Frank.

-O sea, ¿te parece -preguntó Riele- que si nos invita a deleitarnos con una exquisita taza de porcelana, sí?

-Sí -repitió.

-Bueno -le dijo Riele a Zapote-, no entiendo qué le parece a eso -y señaló a Frank-, pero a mi me parece una invitación cordial.

-Me alegro extremadamente.

El viejo volvió a gritar.

-¡La bandera de la Organización! ¡No frenés, pibe, no frenés pase lo que pase! Jerónimo vio la bandera, roja, de la que hablaba Abbad.

Y cada uno siguió su marcha. Pero al día siguiente, los tres se reencontraron.

-Usted está loco -le dijo, y comenzó a aminorar la marcha.

-¡No! ¡No te das cuenta de lo que nos puede pasar!

-Sí, lo sé perfectamente -Jerónimo frenó, sacó un arma y apuntó a la frente del viejo-. Bájese.

Leyó enciclopedias, diccionarios. La buscó incluso en su propio cerebro. Y finalmente la encontró. Encontró las cosas reales y la realidad de las cosas. Había encontrado algo que no podía ser escrito o gustado, olido o visto, palpado u oído. Ahora estaba feliz. Era asombroso, no podía explicarlo. Creía ser muy afortunado, pero luego comprendió que todos conocían la Verdad. Ahora sabía que el intentar encontrarla había sido una buena decisión. Jamás habría sido feliz sin el conocimiento de la Verdad.

-¡Qué casualidad! -dijo Frank- Reencontrarme con ustedes hoy.

-Difícilmente pueda ser una casualidad -dijo Riele- sino más bien las circunstancias y nuestras acciones. Además, recordá a todas las personas que cruzaste y que no éramos nosotros.

-Ayer les pregunté qué les parecía si los invitaba a deleitarse con una exquisita taza de porcelana. -Y se dirigió a Frank- Entonces te parece que sí.

-Sí.

-Y a vos -miró a Riele- te parece una invitación cordial.

-Eso fue ayer. Hoy me parece sólo una invitación.

-Pero no se los pregunté de vuelta.

-Mi respuesta acerca de la misma pregunta cambió.

-¿Y qué dirías si te lo preguntara en este momento?

-Entonces sí, diría que me parece una invitación cordial.

-Son ustedes invitados.

-¿Para qué? -preguntó Riele.

Cinco hombres vestidos de rojo se le acercaron. Y Abbad comprendió que, otra vez, la Organización se había salido con la suya. Meneando la cabeza aceptó su destino.

Arriba

Contáme qué pensás de mi sitio.

Si llegaste hasta acá, que descanses --Pablo