Réplica

La creencia pastoísta ha indicado siempre que a cada edacvalino corresponde una réplica especular, negativa, y portadora de una banderita blanca. En realidad no lo indicó siempre, sino (solamente) desde que Pichito sentó sus bases una tilópida tarde mociembral, día en que inventó la idea de réplica y forzó a la Iglesia del Yuyo Flotante a difundirla entre sus adeptos. Pichito sentó sus bases (ancas) en una silla.

Orígenes

Los fregulitanos, que en la Era del Sol Pelado peregrinaron, llevando desde Alebrijentz el pastoísmo, a la región de Una Cabeza de Vaca, perseguían a lo largo de toda su vida un fin: el de hallar a sus respectivas réplicas. Perseguían, además, ardillas y palomas, a las que arrojaban piedrazos. Por el lado racionalista, las nunca escasas explicaciones psicofrutistas de la aficionada Tenentenententerenana ven en esto un indicio de haber dado los fregulitanos con una concepción dual de sus propias existencias. Refraseándola, una parte de cada edacvalino se corresponde con las fuerzas de la moral, la ley, el orden, el control, la primacía de la comunidad, el deseo de conservación, el uso de la razón, el amor a Pichito y el gusto por los bizcochitos de Fanichóresa. Pero otra parte, dice, se corresponde con la amoralidad, el caos, la acción de las fuerzas de la naturaleza, los principios de la vida y la muerte, la tendencia al cambio, la influencia de las emociones y los sentimientos intensos, el odio al Payaso y la alergia a los bizcochitos.

Cuestionamientos

Tenentenententerenana interpreta que la relación entre un edacvalino y su réplica se refiere realmente a cada una de dichas dos manifestaciones de su personalidad. La búsqueda de la réplica de uno mismo invitaría en ese caso a embarcarse en los senderos espirituales del pastoísmo. Y en el ritual de comerse los bizcochitos.

Franz Elemento Cachavsky formuló la conocida pregunta de si la réplica de una réplica de una cosa es esa misma cosa. Durante el decimosexto encuentro de pastopsicofrutistas, el padre Feliciano Mancuso utilizó esta pregunta para descalificar las afirmaciones de Tenentenententerenana. Ella respondió incisivamente (lo mordió).

Elavcado

Por el lado de la leyenda, los teólogos del país del nurte incorporaron el concepto de réplica a su sopa filosófica, que la doctrina popular se apropió, instaurando el mito de que a cada entidad edacvalina corresponde una réplica. La noción se generalizó, extendiéndose la idea de que Edacval mismo goza de una réplica, conocida como Elavcado, Fátima Thule o a veces Manolo.
En este segundo Edacval, todo es inverso, especular, negativo, y con una banderita blanca. La geografía de éste se describe en varias obras literarias solpeladevales, dentro de las que se destaca Äxaè:xè:xò (La Calendulina Comida), escrita en bajo alebrijez por Ernestino el Pequeño.

La Calendulina Comida

En La Calendulina Comida, el mismo Ernestino es el protagonista, que arrastrado por una mala dieta a la obesidad es guíado hacia una vida sana por el adelantado Íteles Óteles y por su amada la Palmera Regordeta a través de los círculos de la pirámide de la alimentación. Al llegar a la cima de la pirámide se encuentra con los dulces y las frituras, y atraviesa el plano hacia Elavcado. Allí narra sus peripecias en la Montaña sin Cima (réplica del Pozo sin Fondo), y halla a su propia réplica, conocida como la Otra mitad. Finalmente se enfrenta a Ayunador (réplica de Pichito) y tiene lugar una famosa conversación entre el adelantado Íteles Óteles y su réplica, conocida como el retrasado Mangeflori.

A través del espejo

Otra conocida obra es A través del espejo y lo que Blimviznurrin encontró allí de autor anónimo, en la que Blimviznurrin sigue a un herpnitaco blanco hacia las difusas fronteras entre Edacval y Fátima Thule, donde moran amorfos seres conocidos como nauratrampos, que son réplicas de sí mismos. Se dice que el Payaso Pichito se inspiró en esta obra para crear a las espejuelas en su laboratorio altuniez, que pretenden ser réplicas de sí mismas.

Interpretaciones

Desde luego, los ayuyistas como Stragagmesani opinan que la noción de réplica constituye tan solo una alegoría y que las réplicas no existen como tales en la realidad.

Los crédulos replican que sin embargo hay al menos dos réplicas de existencia visible: la Otra mitad de Ernestino y Ayunador. Stragagmesani afirma que son casos aislados, y probablemente explicables con teorías mucho más sensatas que las de las réplicas. Sostiene, por ejemplo, que Ayunador no es más que un actor contratado por Pichito para convencer a las masas de la existencia de las réplicas, y que la Otra mitad es sencillamente un mellizo de Ernestino que suele llevar una banderita blanca.

Los más astutos le dicen a Stragagmesani que en la realidad él tampoco existe, porque es un personaje de la enciclopedia. Él se reserva el derecho a responder.