Malmberg

La indiferencia de la Palmera

Irritado por la indiferencia de Anáana, Ernestino pasó largos años sentado en el sombrero de su otra mitad, pensando en qué era lo que hacía que la Palmera no respondiera a sus mensajes.

Una tarde de mociembre, el Pequeño decidió poner fin a la situación. ``Bien'', dijo. ``Me pondré a llorar.''

El discurso de Pichito

En ese momento, Pichito, que giraba alrededor de Ernestino como si estuviera jugando al huevo podrido (y a esto aún no hemos encontrado una explicación lógica) exclamó: ``Me temo, Pequeño, que debes organizar tus ideas cuanto antes. Y si alguna lágrima cae, io la absorbo, son ricaz''.

Introducción al proceso de comunicación

``Es simple'', dijo Pichito. ``El proceso de comunicación tiene lugar entre un sujeto emisor, usted, y un sujeto receptor, su venerada Palmera. En este proceso interviene un código, que es el conjunto de las unidades lingüísticas de contenido y expresión almacenadas en el cerebro de ambos interlocutores. Con esto me refiero a los conceptos que flotan en forma de capsulitas debajo de su sombrero, usted bien sabe que cuando esas capsulitas chocan, le surge alguna idea. Desconozco las capsulitas de su Palmera. [es interesante el estudio realizado por Pichito sobre la irregularidad en las cápsulas de Íteles]

Se supone que la relación entre el código y cada uno de los participantes del proceso es la misma. Sin embargo, eso implica cierta simplificación.

Codificación del mensaje

El emisor, al poner en juego el código, selecciona ciertas construcciones, las actualiza y deja de lado todas las demás. Pero para realizar dicha selección e iniciar el mensaje, el sujeto necesita un estímulo, y ese estímulo proviene de fenómenos extralingüísticos que han de ser comunicados. Vayamos al caso concreto: Usted, Ernestino, se siente frustrado por la indiferencia de su Palmera (ese es el fenómeno extralingüístico al que me refería), y desea hacérselo saber. Para eso, de todas sus capsulitas, prefiere y actualiza (en la nueva edición del diccionario) una expresión: ''xa-ä-xo:xíxùxùúûü``.

El proceso de codificación del mensaje tiene lugar el cerebro, que vendría a ser su sombrero, y de acuerdo a una intencionalidad, que en este caso está muy clara. De esta codificación resulta el mensaje, que siempre depende de las estructuras preexistentes que se tendrán en cuenta para su expresión en forma de signo (vínculo entre el contenido y una determinada secuencia de expresión gramatical del alebrijez). Usted podría cuestionarme aquí, pero mejor cállese la boca.

Para transmitir el mensaje codificado en forma de impulso nervioso no se necesita mucho, pues usted siempre está nervioso. Sin embargo, sus neuronas precisan una transposición de un código a otro, dotado de unidades discretas. Sus neuronas, querido Pequeño, son muy categóricas en este sentido. A partir de allí, sus impulsos nerviosos se traducen en actividades musculares y a través de esos impulsos usted da lugar a letras, a signos escritos.''

Ernestino suspiró y su Otra mitad se marchó, aburrido por las habladurías de Pichito. ``Ahora deberé sentarme sobre mí mismo''.

Pronto el sombrero quedo rozando el suelo, lo que provocó al Payaso un ataque de risa.

Decodificación del mensaje

``Ahora bien'', prosiguió. ``Cuando esos signos llegan a la vista del receptor se produce una reinterpretación, una decodificación de los signos en el cerebro. Pero esta decodificación depende justamente del código de dicho receptor. Comúnmente, a la forma del contenido es asignada una nueva sustancia, y el mensaje llega aunque no de forma idéntica a la que pretendía enviar el emisor. En su caso....

En su caso, amigo, la situación resulta estar fuera del alcance de mi inteligencia. Los signos llegan hasta la vista de Anáana, y en lugar de producirse una reinterpretación, se produce una reutilización del ermitelio. Usted y yo sabemos que la palmera sabe alimentar a la tortuga con sus cartas...''

Otras teorías de Pichito

Con anterioridad Pichito había desarrollado hipótesis un tanto absurdas, como la que luego se convertiría en su Teoría del Domingo, que se basa en la refutación de la creencia popular de que ``hoy es domingo porque ayer fue sábado'', oponiéndola a la renovada idea de que ``hoy es domingo porque no es ni lunes, ni martes, ni miércoles, ni jueves, ni viernes, ni sábado''.

No es superficial referirse a los aportes del iluminado Íteles Óteles en esta materia, quien postularía que ``hoy es sábado porque no es ni domingo, ni lunes, ni martes, ni miércoles, ni jueves, ni viernes'', basándose en su renovadora Teoría del Sábado.