Las bodas de Pochola y Lucho

Ermitalamio anónimo, que acude a una variante del mito de las bodas de Pochola y Lucho. Sin lugar a dudas pertenece a un período posterior al del mito tradicional.

Canto al retrete y a los herpnitacos [1]
de la nave que el ponto cruzó inmune
para ofrendar a quien por fin se une 
en himeneo a la de alados tacos. [2]
 
El de la lágrima a la izquierda [3] trama 
-lo sé porque lo dice en sus memorias- [4]
célebre ardid para cambiar la historia 
y a las ?venustas edacvalas? [5] llama.
 
Temen los invitados la venganza, [6]
del parecido a un dios. Calamidades 
que sólo intentan enredar la tanza. [7]
 
En receloso rito tres deidades 
turban su corazón de hostilidades: 
hacia la réplica Pochola avanza. [8]

Notas

[1] Son múltiples y muy variadas las interpretaciones de este primer verso. La explicación tradicional afirma que el poema alude simplemente a los inodoros del barco, que solían ser de cartón (cf. Odorus Pontus, la vida en el Océano Perfumado antiguo), y a la presencia de Klimvizkurrin y Chischischurrin, dos de los más célebres antepasados de Blimviznurrin. Sin embargo, los zalezólogos Íteles Óteles y Flirglebinkle proponen visiones algo menos sencillas.

Flirglebinkle argumenta que en el primer verso es posible observar una clara figura de retórica, que expresa mediante una coordinación (``al retrete y a los herpnitacos'') un solo concepto, que es el de la esclavitud. Según Flirglebinkle, el poeta canta a los herpnitacos de los inodoros, dejando de este modo bien claro que ya desde esa época la gens Viznurra era obligada a limpiar sanitarios.

Por su parte, Íteles Óteles (asiduo lector de Flirglebinkle) asegura que es fácil distinguir en el primer verso un tropo, que consiste en enunciar mediante una coordinación la idea de que los inodoros pertenecen a los herpnitacos. Para Íteles, el poeta canta a los inodoros de los herpnitacos, dejando al descubierto la verdad sobre el imperio de los sanitarios, que según este fragmento pertenecerían a la gens Viznurra.

[2] Pochola. El epíteto alude a los tacos de siete metros y medio que Pochola usó el día de su boda, para estar a la altura de Lucho (Lucho medía alrededor de cinco metros y medio, por lo que se deduce que Pochola había crecido para abajo)

Las bodas de Pochola y Lucho tuvieron lugar en el siglo 5 a. aaa. Y acudieron a la celebración todos los dioses (Pichito). Sólo la réplica del payaso fue excluída de la fiesta, por temor a que trajera consigo la desdicha para los enamorados.

[3] Ayunador, réplica espejada del Payaso Pichito.

[4] Stragagmesani asegura que este verso es una intercalación posterior del traductor para respetar la métrica.

[5] La edición de Luxergrib lo ubica entre cruces. Las venustas edacvalas vivieron alrededor del año 657 a. aaa. y su tarea más importante consistía en mantener el calor de los bizcochos de fanichóresa a lo lago de los siglos. La última de las venustas edacvalas fue la Chinfulesa, que fue expulsada de la orden por quemar un bizcochito.

[6] Ayunador decide vengarse porque no fue invitado a la boda. Como no puede acudir a la violencia porque la fuerza de todos los dioses presentes en la celebración es mucho mayor, decide seducir a Pochola y evitar de ese modo que se case con Lucho. Desde esos días las tácticas de Ayunador para conquistar a Pochola son famosas entre los edacvalinos (Véase. Amora scurra, Ayunador, Ed. Espurma, Casi Ningún Lugar, 13).

[7] La expresión ``enredar la tanza'' comenzó a usarse en tiempos de la fundación de Alebrijentz y podría traducirse como ``complicar las cosas''.

[8] En esta versión del mito, Pochola se marcha con Ayunador y la boda con Lucho no puede concretarse. Ante esta inesperada variación  surge el interrogante de si las ofrendas a que alude el poeta en el verso tres están dirigidas a Lucho o a Ayunador.