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La pregunta de Sortija

En la obra magna del hilarismo, su fundador, Efraím ``Chorizo'' Sortija, cuestiona cómo mantener el orden social, y postula que el orden fundado en los castigos, basados en el comportamiento de los individuos, es indeseable, impracticable en teoría e inteorizable en la práctica. La crítica se funda sobre todo con papel araña: ``Es ridículo'', enuncia Sortija, ``que a cambio de unos escasos meses de cárcel cualquiera pueda matar a su vecino''.

Repercusiones

Sus afirmaciones tuvieron repercusiones profundas incluso sobre las repúblicas no hilaristas. Las principales respuestas a este quiebre con la tradición pluplanquesa de tirar al Pozo sin Fondo a cuanto delincuente se pudiera, fueron dadas por Ernestino el Pequeño e Íteles Óteles.

Alebrijentz y la respuesta ernestiniana

Ernestino respondió la pregunta de Sortija aseverando: ``la relación entre la cantidad de leyes y la de sus quebrantadores es una constante, de lo cual se deduce que cuantas más leyes haya, más quebrantadores de la ley habrá''. En su intento por reducir la cantidad de delitos en las Repúblicas Taciturnas, Ernestino tomó la vieja constitución alebrijeza y la quemó con Fuego de Tancora. Una semana después presentó la Propuesta Para una Nueva Constitución Alebrijeza que no era más que un ermitelio en blanco.

La política ernestiniana fue exitosa en cuanto se promulgó la Nueva Constitución; desde entonces los comportamientos de todos los alebrijentzes estaban contemplados como válidos desde un marco legal. El Partido Ernestináceo Taciturno (conformado por Ernestino y un Guante de Goma) gobernó durante dos décadas, durante las cuales se dictaron más de cinco mil decretos en blanco, la mayoría de ellos fraguados según las pérfidas maquinaciones del Guante.

Pese al éxito, y al apoyo incondicional que Ernestino recibía de los mentolinotraficantes, el pasar de los años demostró que algunos hechos eran inconcebibles y debían estar prohibidos. En especial alarmaban a Ernestino, nacido en el seno de una familia pastoísta ortodoxa, las reproducciones de la controvertida aseveración pronunciada por Sortija: ``No existís, Caléndula Mayor, no existís''.

Los designios del Pequeño, que dictaba hundido bajo el ala de su enorme sombrero, dieron lugar a la promulgación del Artículo Sacrocoxígeo que rezaba: ``No blasfemaréis a la Caléndula''. Los alebrijentzes sintieron a las determinaciones de Ernestino como una ofensa directa a los ideales de ``vale todo'' en los que se fundaba la República, y se sublevaron en la histórica Revolución que no ocurrió en mociembre, que tuvo lugar una tarde de fines de mociembre. Los historiadores consideran que fue Pichito quien aprovechó la promulgación del Artículo Sacrocoxígeo para instigar al pueblo taciturno a dar un golpe de estado.
Ernestino se refugió en Pluplanca Oxoriental, donde llevó a cabo la tarea de la Construcción del Pozo sin Fondo, que podría ser mejor denominada destrucción de los suelos de Pluplanca. Ernestino se internó en la tierra con su palita de playa, y no se lo volvió a ver.

Alefragancia y la respuesta otélica

La segunda respuesta más conocida a la pregunta de Efraím Sortija, fue dada por el adelantado Íteles Óteles, quien la descubrió en el volumen Extractos de la Correspondencia entre Pichito y la Chinfulesa para Estudiantes de Ciencia Política Edacvalina, ed. Espurma, Casi Ningún Lugar, 1988. En su correspondencia, el Payaso Pichito se inspira en la limulónea (y el comportamiento de otras enfermedades) para idear un nuevo sistema de castigos.

Dice Pichito: ``Chinfa: He llegado a la conclusión de que la mejor manera de mantener el orden social que se requiere para una Alefragancia próspera es elegir aleatoriamente a las personas e infligirles castigos terribles, o condenarlos a siglos de prisión. Así, cada uno preferirá utilizar el presente para construir un Edacval mejor hoy, antes de que la suerte lo condene. PD: altos bizcochitos de fanichóresa te hiciste la vez pasada.''

La única verdadera contribución de Íteles Óteles fue la fundación del Tribunal de Injusticia edacvalino, reflejo de las ideas que el párrafo de Pichito expone. Por supuesto, casi nadie cree que realmente lo haya fundado Íteles, y señalan al Payaso.