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La invasión de Alefragancia

Durante los tiempos en que el señor Ernestino andaba en pañales, ciertos factores indujeron a los habitantes de Toribio del Fondo a declararle la guerra al estado de Alefragancia.

Las razones

El primer punto oscuro de la guerra es cuáles fueron estos factores.

Añatupelmitau II dice que, en este caso, el orden de los factores altera el producto; sin embargo, como suele ocurrir con las afirmaciones de Añatupelmitau II, nadie sabe realmente por qué lo dice.

Íteles Óteles interpreta que cuando Añatupelmitau II habla del orden de los factores se refiere al orden de los factores en cuanto a su importancia. De esta manera, el adelantado confecciona una lista de factores, ordenados de acuerdo a su prioridad. Expuesta prioritariamente del menos importante al más importante, dicha lista consta de un único factor, el siguiente:

* las ganas que tienen los habitantes de Toribio del Fondo de dejar de ser ``Toribio del Fondo'' para pasar a ser ``Toribio''.

Apílotes critica duramente la lista hecha por Íteles, afirmando que debería haber listado los factores en el orden inverso (del menos importante al más importante). Stragagmesani, desde su punto de vista (según sus propias palabras) ``hermenéutico-historiologológico'', comprende que cuando Añatupelmitau II se refiere al ``orden de los factores'' se está refiriendo al orden cronológico de éstos.

En una de sus publicaciones, ``Añatu y diez formas de alterar el producto'', Stragagmesani retoma la lista hecha por Íteles y la expone ordenada de diez maneras diferentes.

La invasión

Las burlas de la Chinfulesa

Una vez los toribiodelfondeses hubieron resuelto la declaración del estado de guerra y el inicio de la invasión, un mensajero (dontoto cojo, pobrecillo) fue enviado a la presencia de la Chinfulesa. El dontoto comunicó las intenciones imperialistas y expansivas de Toribio del Fondo, y la Chinfulesa se le rió en la cara, pues todo intento de conquistar Alefragancia se había visto frustrado por el poderoso y temible ejército rapanés (el Payaso Pichito, acompañado de su letal bayoneta espirogástica).

No amedrentados por la risa de doña Chinfa Espirilesa, así comenzó la invasión: con un bompopo marchando hacia la frontera de Alefragancia, y al otro lado Pichito, aguardando siempre alerta con su bayoneta espirogástica.

El toribiodelfondés, sin embargo, semejaba permanecer completamente estático, y no parecía en absoluto ofensivo. El payaso pronto se aburrió de esperar, y se marchó a pintar grafittis de usted en las paredes de Casi Ningún Lugar (dentro del maletín de la Chinfulesa).

Por su parte, el bompopo no estaba realmente inmóvil. Más bien se desplazaba con una extrema lentitud, acorde al viejo adagio de Toribio del Fondo: ``bompopo que avanza despacio no muestra señales de stress''. Al término del primer día, el bompopo ya había conseguido avanzar todo un milímetro.

El crecimiento exponencial de los bompopos

La otra característica característica de los bompopos es su asombrosa capacidad autorreproductiva. (Véase fauna de Toribio del Fondo, anatomía dontota y bompopa). Bajo ciertas condiciones que la inteligencia militar bompopa conoce con precisión, y sabe reproducir (precisamente) en las líneas de combate, los soldados bompopos se duplican diariamente en número.

Al final del segundo día, eran ya dos los bompopos que se encontraban marchando hacia la frontera alefragancesa, un milímetro más adelante que el día anterior.

La Chinfulesa le dijo a Pichito que se despreocupase, pues los bompopos avanzaban con demasiada lentitud, y que siempre habría tiempo para derrotarlos.

Sin embargo, al cabo de sólo diez días (si bien ni siquiera habían avanzado un centímetro) los bompopos ya superaban el millar. Tan sólo cuatro días después ya eran muchos más de diez mil. La situación comenzó a preocupar a la Chinfulesa. El tiempo que tardó en reaccionar permitió que el número de bompopos se duplicara. Pocos días más tarde, eran un millón los bompopos que marchaban hacia Alefragancia.

Pichito debió confesar que su bayoneta espirogástica era en verdad una pistolita de agua. La Chinfulesa ingresó en un estado de desesperación.

Los bompopos avanzaban muy lentamente. Un més después de comenzada su pausada marcha, estaban sólo treinta milímetros más cerca de conquistar Alefragancia. El número de soldados había llegado a ser tan desmesurado, que resultaba imposible determinar adónde terminaban las filas de los ejércitos. Los toribiodelfondeses devinieron en una especie de pared con pies. Una pared que cruzaba de punta a punta el continente. Una pared que imperceptible, pero implacablemente, se desplazaba.

La Chinfulesa enseguida reconoció que tarde o temprano las filas de los bompopos llegarían hacia ellos, y su superioridad numérica sería tan amplia que cualquier intento de contrarrestar la invasión sería inefectivo. (Sobre todo ahora que había circulado el rumor de que las mayores víctimas de la bayoneta espirogástica habían sido dos habitantes de Una Cabeza de Vaca en carnaval).