Encuentro de Pichito y Ernestino

Introducción

Pichito paseaba por un descampado, una tarde de mociembre, buscando quizás ideas para continuar con su plan de transformar a todo Edacval en un planeta donde reine la felicidad. Claro, algunos ven a esta forma de actuar de Pichito como una intromisión. ¿Qué te metés payaso en nuestras vidas? por ejemplo, es el título del ensayo escrito por el polifrutólogo oxoriental Stragagmesani, en el cual explica cómo Pichito, si bien pudiendo no tener mala intención, pretende instaurar la felicidad a costa del libre albedrío.
Pichito paseaba por un descampado, decíamos cuando hicimos una acotación. Y la acotación no era inútil: mientras Pichito paseaba por un descampado, fue a encontrarse justamente con uno de los que defienden el Caótico Libertinaje, en lugar de hacer una sensata defensa del Orden y Progreso en Unión y Libertad (todo esto en palabras de Pichito).

Para hacer al encuentro todavía más interesante, trágico si se quiere (y Pichito se quiere), mientras Pichito paseaba por un descampado fue a encontrarse justamente con Ernestino el Pequeño. Se estarán preguntando qué tiene esto que ver conmigo, o qué es lo trágico de un encuentro con el Diminuto. Y bueno: varias cosas.

Juventud de Baños y Ernestino

Por una parte, Baños y Ernestino fueron, en una época compañeros militantes del Partido Volucionario. Ambos compartieron el ideal de que debía alcanzarse un Edacval feliz. Baños era mucho más joven que Ernestino. Cuando entró al Partido, Baños era un joven introvertido y débil, a quien la muerte de su madre en la infancia había marcado profundamente. El Pequeño, que ya tenía varios años de experiencia en la militancia, ayudó a Baños a insertarse socialmente. Los psicofrutistas ven en esta época de Baños a un ser necesitado de atención. Ernestino lo apoyó durante sus primeros años, y pronto Baños fue volviéndose más seguro de sí mismo, hasta llegar a casi el otro extremo.

La personalidad de Baños devino cada vez más influyente. Fue Baños quien convenció a Ernestino de declarársele a la Palmera, y juntos fueron a comprar la mismísima tanza violeta. Los psicofrutistas advierten ya en esta época de Baños una fuerte inclinación persuasiva, un constante deseo de invadir las vidas de los demás y hacérselas propias, quizá por el sentimiento de no tener él mismo una vida de verdad.

Distanciamiento

Ernestino y Baños eran hasta entonces un muy buen par de compañeros. Sin embargo, como podíamos esperar, poco después se dieron las diferencias. Baños, con el punto de vista que podría tener cualquier líder espiritual o cualquier héroe, pero también cualquier malvado científico loco de cómic, optó por hacerse él mismo inmortal. De esta manera podría hacer a todos los edacvalinos felices -por la fuerza- y vengarse de sus odiados caballitos de mar.

Ernestino, desde un plano más humilde y teórico, discutió las ideas de Baños. Él consideraba que el científico convertido en Payaso estaba fuera de sus cabales, que no era quién para decir qué hacer a los demás. Junto con el Guante de Goma, Ernestino trató de oponerse a Pichito fundando su propio partido político y reemplazando la constitución alebrijeza por un ermitelio en blanco.

Sin embargo, la fuerza creativa de Pichito tuvo un gran impacto sobre las masas (especialmente sobre los bizcochitos de fanichóresa). Pichito poco a poco fue elevado a la categoría de dios, y se envolvió a sí mismo en un aura de misterio y leyenda.

Fusilamiento de la palmera

Como antiguos compañeros, Ernestino y Pichito seguían discutiendo sus ideas, pero en su relación había cada vez más fricciones. Una tarde en la que recortaban palabras de un diario, Pichito pretendió obligar a Ernestino a ser feliz por la fuerza, y a subordinarse a su lágrima y a su nariz roja. Negándose Ernestino a tal ultraje, Pichito secuestró subrepticiamente a la Palmera Regordeta y la mandó fusilar haciéndole ver a Ernestino, de una manera contradictoriamente irónica, que no tenía más salida que ser feliz, porque ya no podría ocurrirle nada peor.

Bajo estas mismas ideas, Pichito fundó tiempo más tarde el Tribunal de Injusticia edacvalino, que sentencia aleatoriamente a los edacvalinos a horribles penas, para que sean capaces de ver que no hay otra salida que ser felices, que la única opción es mantener el Orden.

Exilio de Ernestino

Después de que los bufones de Pichito hubieran dado fría muerte a la Palmera, Ernestino ingresó en un estado depresivo y se recluyó en Pluplanca, donde con una palita de playa cavó el Pozo sin fondo. Pichito aprovechó el exilio de Ernestino para asegurar que nunca más se lo vería a ver, que el muy coverde había huído, y aunque la Chinfulesa le dijo ``se dice cobarde'' Pichito no escuchó.

Cuando empezamos dijimos: una tarde de Mociembre, mientras Pichito paseaba por un descampado, fue a encontrarse justamente con Ernestino el Pequeño. Pichito se sorprendió un montón, porque el Payaso detrás de todo no es malvado, sino un soñador: siempre tuvo el nivel de ingenuidad suficiente como para creerse algunas de las cosas que él mismo inventa.

Pichito se sorprendió un montón porque se había olvidado casi de la existencia de Ernestino. Entonces se miraron con tensión de ex-pareja. Porque Baños no había podido ser Pichito sin Ernestino. Y porque Pichito había matado a la Palmera, pero también había animado a Ernestino a declarársele. Blobloblub sugiere en varias ediciones del periódico ermitelista Tarde de Mociembre que el enfrentamiento entre el Payaso y el Pequeño no es más que por la Palmera Regordeta. Bí Á piensa que estos dos tipos son unos machistas que tratan a las palmeras como botines de guerra, pero Pichito es Pichito, en cambio Ernestino no tiene derecho. La Chinfulesa le da la razón a Pichito, pero Tenentenententerenana también. En fin, Pichito siempre está en lo cierto.

Conclusión

Una tarde de Mociembre, mientras Pichito paseaba por un descampado, fue a encontrarse justamente con Ernestino el Pequeño. Pichito se sorprendió un montón, cuando consternado comprendió que junto a Ernestino el Pequeño se encontraban su Otra mitad y la banderita blanca. Y eso era todo lo que quería decir.