Afnahnazhârd ibn Ermánàkàrânspúyïïrâm von Irrarirramkûh-Kalteplazarmnenian

También Ñoqui, Ñoñoqui y Ñoñoñoqui.

Hijo del reconocido repartidor de ermitelios Bü Zi, y de la poetisa que escribía a los herpnitacos Bí Á, Afnahnazhârd ibn Ermánàkàrânspúyïïrâm von Irrarirramkûh-Kalteplazarmnenian no tardó en convertirse en una de las más importantes figuras de la prosa alebrijentze.

Nombre y apodos

Debe su nombre a la agonía que soportaron sus padres en sus años de juventud, al descubrir que entre los dos no sumaban más que siete letras, de las cuales una estaba repetida.

Debe su apodo al penoso hecho que marcaría su vida para siempre. Una tarde de mociembre en que Afnahnazhârd ibn Ermánàkàrânspúyïïrâm von Irrarirramkûh-Kalteplazarmnenian intentaba inspirarse con alguna musa que flotara en su sopa, el Payaso Pichito se acercó y le dijo: ``¿Haría el favor de decirme su gracia?''. Afnahnazhârd respondió sonriendo y cuando dijo ``von'' el aburrido payaso bostezó de tal forma que el pobre tuvo que comenzar otra vez. Cuando terminó, miró a su alrededor y notó que Pichito ya se había ido.

Más tarde, en sus cuadernos, el Payaso Pichito anotaría ``Tartamudeaba de tal forma, y su nombre era tan largo, que no pude más que quedarme dormido a sus pies. Cuando desperté, ya se había ido''.

Afnahnazhârd nunca supo que Pichito dormía a sus pies, pero a partir de ese día adoptó el apodo de Ñoqui. También lo conocieron como Ñoñoqui y Ñoñoñoqui.

Obras

A los 7 años de edad, ingresó, obligado por sus padres en la Academia Alebrijentze de Podología, actividad a la que dedicaría sus primeros 45 años de vida.

Un día que Afnahnazhârd se quedó dormido mientras le hacía los pies a un micosín verdoso, soñó una de las mayores charransonetas de la literatura alebrijentze: ``El día que Pichito volvió''. Esta destacada obra, de carácter ficcional y tartamudo narra el día en que el reconocido payaso vuelve a alegrar a Afnahnazhârd, descubriendo su nuevo apodo y aliviando, poco a poco, su insensata tartamudez.

Además, Afnahnazhârd también publicó una biografía no autorizada del Payaso Pichito, en la que cuenta cómo el insolente llegó a convertirse en un ser ubicuo que tuvo algo que ver en todos y en cada uno de los acontecimientos de su tiempo, y muy especialmente en los que ocurrieron en épocas anteriores y posteriores.

Otra de sus creaciones, mucho menos ficticia, es la colección de blastines denominada ``Quimeras, Pegasos, Unicornios y Flores fantásticas'' . Esta compilación, realizada en el año menos ocho antes de Cristo, es en realidad una copia tergiversada de la realidad, lo que hizo que el Ñoqui tenga una especial influencia en la historia de Alebrijentz, modificando las características básicas de la religión, la economía, la política y la repartición de herpnitacos.

Entre los hobbies de esta emblemática figura se destacan: jugar al dígalo con mímica, tirar pescado al fuego, caminar de manos y separar en sílabas.

Últimos días

Cuando cumplió 46, a Afnahnazhârd le regalaron un sonajero que no sonaba y eso lo marcó para el resto de su vida. Al día siguiente de su frustrado cumpleaños, decidió deshacerse de quien le había hecho tan infame regalo y se encontró con que él mismo lo había comprado esa mañana en la tienda para festejar su cumpleaños.

El Ñoqui falleció y las obras de su último año de vida fueron publicadas más tarde por sus padres. El Payaso Pichito, desde su editorial, nunca descubrió que estaba publicando su propia biografía no autorizada, por quedarse nuevamente dormido mientras leía las tartamudeadas.